I Got A Cheat Ability In A Different World, And Become Extraordinary Even In The Real World (LN) Vol 3 - Prólogo

 Prólogo

Con una nueva familia llamada Noche, mi vida en la Tierra empezó a ser más plena, pero en el Otro Mundo, se suponía que tenía que ir al castillo real para cumplir mi promesa con Lexia y los demás, pero fuimos interrumpidos por una misteriosa atacante.

Y esa misteriosa atacante fue quien entrenó conmigo en este Gran Nido Demoníaco, aunque fuera por poco tiempo: Luna.

No sé la razón por la que Luna atacó a Lexia. Pero ahora que atacó a la princesa, sería tratada como una criminal.

Aunque fue para salvar a Lexia, ataqué y derroté a Luna, y le dije a Lexia que quería al menos cuidarla en casa hasta que sus heridas sanaran, sin entregarla inmediatamente… y para mi sorpresa, me siguió directamente a mi casa.

Una vez que me saqué de encima a Owen que nos estaba persiguiendo, no tuve más remedio que permitir que Lexia también se quedara a cuidar de Luna en mi casa.


—Y bien, Yuuya. He entendido vagamente la relación que tienes con esta chica. Ahora, ¿qué es esa magia que nos trajo a esta casa en un instante?

—¿Eh?

Cuando me senté cerca de la cama donde dormía Luna para ver cómo estaba, Lexia, con una expresión algo seria, me preguntó eso.

—Qué te puedo decir… es una nueva magia que creé para transportarme.

—¿La creaste?

—S-sí.

¿Eh? ¿Dije algo raro?

—¿Yu-Yuuya? ¿Tienes idea de lo increíble que fue eso? ¡Hablando de magia de teletransportación, es el tipo de magia que solo se describe en leyendas!

—¿E-en serio?

—¡Sí! Por lo tanto, tu magia es un logro histórico. ¡Todo será trastocado de raíz!

A pesar de su expresión seria, Lexia se me acerca como si no pudiera controlar su emoción.

—Con tu magia, se puede limitar el daño de bandidos y monstruos al moverse por la ciudad y… más que nada, eres capaz de llegar corriendo a la escena en caso de una emergencia. Es una magia que solo existía en los cuentos de hadas… hasta que tú la usaste.

—I-ir tan lejos…

Yo la creé porque la necesitaba en su momento para una salida de campo, y aparte de eso, solo pensé que era una magia útil que facilitaba la exploración del Gran Nido Demoníaco.

Sin embargo…

—Pero… no puedes mostrar esto en público.

—¿P-por qué?

—Ya te lo dije, ¿verdad? Todo se va a poner patas arriba. Y eso incluye… la guerra.

—¡Ugh!

Si lo pienso bien, Lexia tiene razón. Incluso en la Tierra, si existiera un poder como el mío, se podría abusar de él de mil maneras. Y lo mismo pasa en este mundo. Mejor dicho, ¿por qué no pensé en esa posibilidad…? Me asusta mi propio optimismo.

Mientras me doy cuenta de los peligros de la magia de teletransportación después de tanto tiempo, me pongo pálido, pero los ojos de Lexia brillan a pesar de mi expresión.

—Bueno, todo lo que tengo que hacer es mantener la boca cerrada, ¡y debe ser más conveniente que cualquier otra cosa! ¡Como esperaba de ti, Yuuya!

—Eh, ¿qué liviana sos? ¿Estás segura de tomártelo tan a la ligera?

—Está bien. Ah, pero, Yuuya. No deberías contarle a nadie sobre esa magia a menos que estés seguro, ¿de acuerdo?

—¡P-por supuesto!

—De acuerdo, entonces. Bueno, no creo que nadie pudiera usarla aunque se la enseñaras.

—¿Eh? ¿Por qué?

Cuando pregunté eso directamente, por el contrario, Lexia me miró extrañada.

—¿Que por qué preguntas? Es porque la magia de teletransportación es de un nivel legendario, una magia que está repleta de todo tipo de teorías mágicas complicadas y esotéricas. Como mínimo, ni el mejor mago de la actualidad sería capaz de hacer eso.

—…

Como era de esperar del Sabio. Realmente creé y usé magia de forma inconsciente, pero el circuito mágico del Sabio es muy diferente. De hecho, si no fuera por el circuito mágico del Sabio, no habría podido usar ni una sola magia como la imaginaba. Bueno, además de la teoría mágica, mi magia de teletransportación incluye ideas únicas de la Tierra, como sacar fotos y grabar la ubicación, así que incluso si tuviera que enseñársela a la gente, es posible que la gente de este Otro Mundo no la entienda de esa manera.

—¿Y bien? ¿Hasta cuándo vas a seguir fingiendo que estás dormida?

—Geh.

—¿Eh?

Mientras teníamos esta conversación, Lexia de repente le habló a Luna, que dormía en la cama. Cuando miré la cama sorprendido, Luna se levantó lentamente con una expresión incómoda.

—…¿Desde cuándo te diste cuenta?

—Desde el principio. Ya estabas despierta cuando llegamos a esta casa, ¿no es así?

—¿Eh? ¡¿Eeh?!

¿Estaba despierta? ¿Desde el momento en que llegamos a esta casa? Mientras yo no podía ocultar mi sorpresa ante el hecho inesperado, las mejillas de Luna se crisparon.

—S-sabías todo eso, pero ¿por qué no lo dijiste?

—Por supuesto, es porque quería tener una conversación privada con Yuuya. Pero como él es tan amable, fingí no darme cuenta y te vigilé en esta habitación.

—Ugh…

Eh, ¿no señaló que Luna estaba despierta por esa razón? ¡A vos te atacaron! Y yo… ni siquiera me di cuenta…

—Guau.

—Fufu. Con Noche cerca, supongo que de todos modos no podría haber estado a solas con Yuuya.

—¡Guau!

Yo estaba consternado, pero cuando Noche ladró adorablemente, Lexia lo acarició con suavidad.

—Pero, ¿ya es hora de que expliques por qué me atacaste?

—…¿Creés que voy a ser sincera con vos sobre eso?

—Ara, ¿por qué crees que tienes la opción de no hablar conmigo?

—…

Q-¿qué es esta atmósfera? ¿Es una guerra psicológica como en una película o una historia? N-no entiendo…

Mientras yo estaba sorprendido por el intercambio entre Lexia y Luna, finalmente Luna dejó escapar un pequeño suspiro.

—…Hmph. Aunque te lo cuente, el hecho de que te ataqué no va a cambiar. Simplemente matame.

—Cierto. No cambia el hecho de que me atacaste. Pero quiero saber de ti.

—¿De qué serviría que lo supieras?

—¿No lo sé? Pero no pudiste matarme. Ya habías perdido en ese punto. Y como perdiste, ¡me obedecerás a mí, la ganadora!

Los ojos de Luna se abrieron de par en par, abrumada por Lexia, que se lo dijo con el pecho henchido de dignidad real.

Y entonces…

—…Te tengo envidia.

—¿Eh?

Sonriendo, pero con cierta tristeza, Luna bajó la mirada.

—Qué, no es gran cosa. Es una historia aburrida que te podés encontrar en cualquier parte… ¿Aun así querés escucharla?

—Sí.

—Yo… yo también quiero conocer a Luna.

No era solo Lexia. Yo mismo no sabía nada de Luna, aunque hubiéramos entrenado juntos por poco tiempo. Por eso quería saber más sobre ella.

—…Haah, ustedes dos me ganaron de mano. Como dije, no es gran cosa. Era una huérfana, luchando por sobrevivir cada día. Rebuscando en la basura, bebiendo agua embarrada y robando… Por suerte, me las arreglé para vivir con eso, así que no tuve que venderme. Bueno, de todos modos nadie habría comprado a la sucia yo de aquella época.

—…

—Además de vivir esa vida, también desarrollé mis propios poderes para protegerme. Entonces, un día, alguien me recogió. Esa persona era el maestro del negocio del asesinato, que al parecer sintió algo en mis movimientos de ladrona y en el poder que había adquirido a mi manera, y entonces me entrenó. A partir de ese momento, trabajé con él como mi maestro. Me enseñó una gran variedad de conocimientos y habilidades… y muchas de esas habilidades estaban relacionadas principalmente con el asesinato. Bueno, esa era la forma de trabajar del maestro.

—…El Gremio Oscuro, ¿eh?

—¿Gremio Oscuro?

Incliné la cabeza ante las palabras desconocidas, y entonces Luna me informó al respecto.

—El Gremio Oscuro es… bueno, para decirlo sin rodeos, es un grupo de criminales. Robos, estafas, drogas, asesinatos… Es un lugar donde no estás atado a un trabajo específico, y tomás toda actividad criminal posible como un encargo.

—…Básicamente, son un grupo de gente mala, pero al igual que no todo se puede hacer borrón y cuenta nueva, no son pocas las relaciones entre el Gremio Oscuro y la sociedad aristocrática. Bueno, supongo que de todos modos esa es la conexión que dio lugar a que me atacaran —dijo Lexia.

¡La sociedad aristocrática da miedo! ¡No podés vivir en paz! No, ya pensaba que era un mundo turbio cuando estudié historia y eso, pero lo es aún más cuando escucho estas historias de una princesa de verdad.

—…Como dijo la princesa, yo pertenecía al Gremio Oscuro igual que mi maestro, pero un día… mi maestro rompió las reglas del Gremio Oscuro, y fui elegida para encargarme de ello. Maté al hombre que me crio… a pesar de todos los conflictos que tuve que afrontar, mi maestro falleció con una expresión de alivio en el rostro en el momento en que lo maté. Eso es porque creía que yo sería capaz de vivir en este mundo oscuro. A partir de ahí, decidí hacerme cargo del trabajo de mi maestro y vivir en el mundo de las tinieblas. Y mientras trabajaba en el Gremio Oscuro a mi manera, no tardé en ser conocida como la Cazadora de Cabezas o algo así.

—Kuh, ¿la Cazadora de Cabezas, dices? He oído hablar de ti, ¿no eres una asesina brillante? ¿Eras realmente esa persona?

No entiendo muy bien de qué están hablando, pero parece que Luna era una persona increíble en su campo.

—…Che, Noche. ¿Vos sabías eso?

—¿Guau?

—Parece que algo sabías…

Quizá en realidad no sabía que Luna era una asesina tremenda. Aun así, Noche estuvo más alerta con Luna desde el principio que con nadie. Debió de sentir algo, después de todo. Como era de esperar de mi Noche. Es adorable.

—En fin, como dijo la princesa. Fui enviada por un noble para matarla… y este es el resultado.

Luna se burló de sí misma al concluir. Pero luego dirigió su mirada hacia Lexia con una expresión algo despejada.

—Ya te lo conté todo. Hacé lo que quieras.

—Hacer lo que quiera, dices…

—Yuuya. Sabés de lo que hablo, ¿verdad? En el momento en que ataco a la princesa y vos me impedís que la mate, no me queda otra que morir. En el Gremio Oscuro, un error puede llevar a la muerte. Si me pasás por alto acá, el Gremio Oscuro enviará asesinos para silenciarme y mantener mi boca cerrada.

—¡De ninguna manera!

…Lo sé en mi cabeza. Que cuando Luna atacó a la princesa, a Lexia, ya era irreversible. Pero… aun así, no puedo descartarlo tan fácilmente.

Cuando Luna vio mi cara, sonrió con amargura.

—Che, che, Yuuya. ¿Estás preocupado por mí? Solo entrenamos juntos por poco tiempo. Eso es todo. No es nada más ni nada menos que eso. Así que no tenés que preocuparte…

—¿Cómo que no?

—¿Eh?

Luna se rio como si se hubiera rendido, y yo espontáneamente ardí de ira.

—¿Por qué decís cosas tan trágicas? ¡Disfruté mi tiempo entrenando con vos, Luna, y ya te considero una amiga!

Me daba demasiada vergüenza decirlo en voz alta, pero Luna y yo nos habíamos hecho muy amigos de forma natural desde que entrenábamos juntos. Eso es porque, en el transcurso de nuestro entrenamiento, nos confiamos mutuamente la vida y nos reímos de las pequeñas cosas que hacíamos con los monstruos.

A diferencia de Lexia y Owen, sentí que por primera vez había hecho amigos de igual a igual en el Otro Mundo, como Ryo y los demás en la Tierra…

—…Guau. Guau.

—¿…Noche?

Noche saltó a la cama y, acercándosele en silencio, le lamió suavemente la mejilla a Luna. Noche, aunque desconfiaba, en el fondo también quería llevarse bien con Luna.

—Che, Luna. ¿De verdad pensás que Noche y yo somos solo simples personas que entrenaron con vos?

—…

Luna no respondió a mi pregunta.

—…Yuuya. Digas lo que digas, el futuro ya no se puede cambiar. Por lo tanto…

—Oigan, ¿pueden dejar de dejarme de lado?

—¿Eh?

De repente, Lexia dijo eso mientras inflaba las mejillas. En contraste con la atmósfera sombría de Luna y mía, la actitud algo cómica de Lexia me tomó por sorpresa.

—Tú, ¿puedes no coquetear con Yuuya sin mi permiso? ¡Yo seré la que coquetee con él!

—Eh, ¿así sonó toda la conversación?

¡Creo que fue una conversación bastante seria! Luna y yo lo sentimos así, pero al parecer, para Lexia fue diferente.

—¡Y eso no es justo! ¡Aunque Yuuya también me llamó su amiga! ¡Y aun así sigues tratándome con honoríficos!

—E-eso… perdón. Como pensaba, ante la realeza es…

—¡Está bien! ¡Me aseguraré de que algún día dejes de usar los honoríficos!

—Qué positividad tan increíble.

El mundo de Lexia está en pleno apogeo en todas partes, y yo estoy atrapado en su atmósfera. Entonces, con una risa autocrítica, Luna le preguntó a Lexia.

—¿Así viste mi interacción con Yuuya? Desafortunadamente, aunque parezca eso, estoy bastante segura de que voy a morir desde el momento en que fallé en atacarte. Puedes estar tranquila e ir a por Yuuya.

—A ver, ¿por qué tienes que asumir que vas a morir?

—¿Eh?

No solo Luna, sino también yo quedamos desconcertados por las palabras de Lexia.

—¿Qué quieres decir con eso…? Te ataqué, a ti, una miembro de la realeza. ¿No es eso una sentencia de muerte segura?

—Sí. Pero nadie, excepto Yuuya y yo, sabe que me atacaste. Owen no vio tu verdadero rostro.

—…¿C-crees que puedes pasarlo por alto? Como dije antes, los asesinos vendrán…

—No. Ahora que estás aquí, vas a servirme.

—……….¿Eh?

Una voz estúpida salió de mí por no sé cuánta vez hoy.

—Por eso te contrato como mi escolta.

—¿S-sabes lo que estás diciendo? Soy una asesina. ¡Eso es lo que soy, una criminal que ha matado a mucha gente!

—¡Dios, qué detallista eres! Sé que eres buena en lo que haces, así que, ¿por qué no trabajas para mí? Entonces podrás protegernos de los asesinos del Gremio Oscuro. ¡Y Owen, que también es mi guardia, es muy fuerte!

—…

Luna se quedó helada, pensando en las palabras de Lexia. Como era de esperar de la realeza. Su forma de pensar y la magnitud de su capacidad son diferentes a las de un simple ciudadano como yo. Todavía me siento incómodo porque no sé qué va a pasar, pero Noche parecía aliviado y ahora empezó a dormir a mis pies. Eh, ¿está bien esto? ¿Siente que Luna está a salvo?

—Princesa. El Gremio Oscuro es más fuerte de lo que crees. Además, soy demasiado sucia para estar al lado de una luz como tú. Con mis manos, he matado y profanado a mucha gente. Incluso si maté a alguien por el bien del país…

—¿De qué estás hablando? Tienes unas manos preciosas.

—¡Ah!

Lexia tomó la mano de Luna sin dudarlo. Y después de mirar esa mano por un momento, frunció el ceño.

—…Son realmente hermosas. ¿Qué hiciste para que estuvieran tan suaves?

—E-eso es por el baño de Yuuya… ¡Espera, no! No es eso lo que intento decir…

—¡Cállate, cállate, cállateeeeee! ¡Cállate y obedéceme!

Dijo Lexia mientras se paraba en la cama y hacía un puchero.

—Además, podrías llevarte a Yuuya… ¡en fin! ¡Ahora eres mi guardia! ¡Está decidido!

Quizá porque el ímpetu de Lexia fue demasiado grande, Luna asintió espontáneamente con la cabeza.


—¡Kuh! ¡Princesa Lexia, princesa Lexiaaaa!

Para cuando Lexia había logrado convencer a Luna, Owen intentaba desesperadamente llegar a las profundidades del Gran Nido Demoníaco para alcanzar a Lexia a toda prisa.

—¡No hay caso, comandante! ¡Los monstruos son demasiado fuertes…!

—¿De verdad hemos vuelto por este lugar?

—No, no fue gracias a nosotros. ¡Fue por ese joven!

—¡D-de todos modos no podemos!

Sin embargo, los monstruos del Gran Nido Demoníaco eran abrumadores, y fueron empujados hasta las cercanías de la entrada mientras luchaban desesperadamente contra un grupo de Goblins Élite.

—¡Ah, maldita sea! ¡Es porque Su Majestad la malcrió que se ha vuelto una marimacho tan testaruda! ¡Cuando volvamos a la capital real, definitivamente se lo diré a Su Majestad…!

Cuando el sufrido Owen tomó esa decisión, no tuvo más remedio que retirarse temporalmente del Gran Nido Demoníaco.

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