Parte 1
—¡Este es el Reino de Regal!
—¡Oh!
—Qué animado que está.
—¡Guau!
—Fugo~.
—Mmm, es ruidoso.
Una semana después, me reuní con Lexia-san y los demás, que habían venido a buscarme de nuevo a la entrada del Gran Nido Demoníaco, y ahora habíamos llegado al Reino de Regal, que se encontraba en un ambiente festivo por su centésimo aniversario.
En este viaje, la distancia no fue tan corta como la que nos llevó a la capital real del Reino de Alceria, a la que se podía llegar en un día. Tuvimos que acampar y pasar por varios pueblos en el camino… Eso por sí solo fue una experiencia única y muy renovadora.
Por supuesto, podría haber vuelto a casa con magia de teletransportación en lugar de acampar, pero es muy peligroso que alguien más, aparte de Lexia-san y Luna, se entere de mi magia de teletransportación, así que acampé como todos los demás y llegamos sanos y salvos al Reino de Regal.
La ciudad era tan animada como la del Reino de Alceria, pero el ambiente era muy diferente. La mayor diferencia sería la gran cantidad de gente con túnicas; había un gran número de personas haciendo negocios usando magia.
Por ejemplo, había gente que usaba la magia para espectáculos callejeros… como manipular muchas bolas de fuego a la vez, o gente que estaba de compras y sus adquisiciones flotaban en el aire, transportadas por una especie de membrana de viento. Me dio la impresión de que la magia se usaba mucho en la vida cotidiana.
Cuando le pregunté a Lexia-san, me explicó que la investigación mágica era abrumadoramente más activa en el Reino de Regal en comparación con otros países, lo cual era evidente en la ciudad. Eso tiene sentido.
Por cierto, cuando recorrí el Reino de Alceria con Lexia-san y los demás antes, ella iba vestida de forma discreta para ocultarse del público, pero ahora iba vestida apropiadamente con ropas lujosas, dignas de una princesa. La gente del pueblo la miraba desde lejos, pero no la llamaban ni le daban un ambiente de bienvenida innecesario. Quizás no se dan cuenta de que es la princesa del Reino de Alceria.
No lo sé con certeza, pero a menos que salgas de forma oficial, ¿así es como reacciona la gente en la ciudad? Ahora mismo, se lo agradezco.
—Cuánta gente.
—Guau.
—Fugo.
—Mmm… ruidoso.
Mientras miraba inconscientemente a mi alrededor, Lexia-san me preguntó con curiosidad.
—Por cierto, ¿dónde está tu maestro, Yuuya-sama?
—¿Eh? Ah, ahora que lo mencionás…
—Dijo que iba a ver al Santo de la Espada.
Dijo Ouma-san mientras miraba con desánimo a la multitud. Entonces, al ver la situación, Lexia-san y Luna crisparon las mejillas.
—P-pensándolo bien, es difícil de creer que… este pequeño dragón sea el dragón legendario…
—Los objetos que te permiten cambiar el tamaño de tu cuerpo son extremadamente raros de por sí, pero usarlo en un dragón legendario lo es todavía más…
Cuando vinieron a informarme sobre el combate de hoy en el Reino de Regal, Lexia-san y los demás no se encontraron con Ouma-san, así que justo antes de partir hacia este país, lo conocieron por primera vez. Cuando vieron al pequeño Ouma-san, pareció que no podían creer que fuera el dragón legendario, por lo que hubo una pequeña discusión justo antes de irnos, que terminó con Ouma-san molestándose e intentando agrandarse.
En fin, según la historia de Ouma-san, el Maestro Usagi parece haberse ido a ver primero al Santo de la Espada… pero ¿es posible encontrarse con el Santo de la Espada sin que nadie te guíe? O quizás, como ambos son Santos, ¿pueden reconocerse cuando están cerca?
Mientras pensaba en eso, Lexia-san de repente me tomó del brazo.
—¡¿Le-Lexia-san?!
—¡Más importante, ya que hemos venido hasta aquí, demos una vuelta por la capital!
—E-está bien, pero tu… tu pecho está…
—¡Lo estoy apoyando!
—¡¿Que lo estás apoyando?!
No pensé que una persona tan digna lo diría tan abiertamente, así que no pude evitar replicarle.
Entonces, Luna reprendió a Lexia-san por eso.
—Oye, Lexia. Eres una princesa, ¿no? No seas tan descarada──.
—Ara, soy una mujer antes que una princesa, ¿sabes? O tal vez, Luna, ¿estás celosa de mí?
—¡Ugh!
Luna gimió, con el rostro enrojecido por las palabras de Lexia-san.
—¡N-no hay forma de que eso sea posible!
—Entonces deberías quedarte callada. ¡Voy a disfrutar a lo grande recorriendo el festival con Yuuya-sama! Tú solo deberías escoltarnos desde atrás.
—¡Gugugugu…!
—Eh, ¿Lexia-san? Y Luna también…
—¡Yuuya!
—¿S-sí?
Cuando Luna me llamó de repente, me enderecé y respondí, ¡y Luna rápidamente me tomó del brazo opuesto al de Lexia-san!
—¿Lu-Luna-san?
—¡Y-yo también voy a recorrer el festival con Yuuya!
—¿Qué? ¿Y la escolta?
—Lexia. Yo también soy una mujer antes que una guardia, ¿sabes?
—¡Ugh…!
Por alguna razón, Luna tenía una expresión triunfante en su rostro. En contraste, Lexia-san mostraba una expresión de frustración.
Eh… mis pensamientos se detuvieron por completo ante la increíble situación de tener a las chicas agarrándome de ambos brazos.
Lexia-san fue la que me propuso matrimonio, y Luna fue la que me dio… eh… un beso. Sería imposible no estar nervioso por eso.
—Para empezar, aquí no solo está Yuuya, sino también el dragón legendario, Yuti, Noche y Akatsuki. ¿Qué lugar podría ser más seguro?
—E-eso es…
Era cierto que no había lugar más seguro que este, con Ouma-san y los demás presentes. Aunque no sé si Ouma-san estaría dispuesto a protegernos. Probablemente por eso Owen-san y los otros soldados nos escoltaban desde un poco más lejos.
—Bien, Yuuya. Demos una vuelta por aquí.
—¡Ah, espera! ¡Yuuya-sama, vamos por aquí!
—¡Whoaa!
Fui arrastrado por ambos brazos y llevado de un lado a otro por Lexia-san y Luna.
Mirándome así, Ouma-san murmuró, estupefacto.
—…Inesperadamente, su mayor enemigo puede que no sea el Maligno, sino las mujeres.
—¿? Pregunta. Entonces, ¿cómo pudo vencerme?
—Mmm. No se trata de algo biológico como eso… Incluso el Sabio no era bueno en este tipo de situaciones. Él también lo pasó mal con las mujeres. Ahora que lo pienso, él y Yuuya se parecen cada vez más…
No tenía forma de saber que esa conversación estaba teniendo lugar a mis espaldas.
—Un combate ante un rey, eh…
En una distinguida habitación de invitados en el Reino de Regal, la Santa de la Espada, Iris, descansaba con un suspiro. El trabajo de reducir el número de monstruos en el Bosque de Orz había terminado, y ahora el rey, Orghis, le había pedido que descansara en preparación para el combate.
—¿Por qué debería participar en el combate…? ¿Pero quizás pueda encontrar a un hombre que sea más fuerte que yo?
Como condición para su matrimonio, Iris buscaba a un hombre que fuera más fuerte que ella. Sus ojos se iluminaron, pero pronto una expresión sombría regresó.
—…No, es una vana esperanza. He estado buscando por todas partes a un hombre y nunca he conocido a uno, no va a ser tan fácil encontrarlo. Suspiro…
(──Mmm. Es raro ver a la Santa de la Espada suspirando.)
—¡¿Usagi?!
Cuando Iris fue llamada de repente, giró su mirada en esa dirección y vio a un conejo de pie en silencio en el balcón de la habitación de invitados.
(Ha pasado un tiempo, Iris.)
—Sí, ha pasado un tiempo. Es inusual que vengas a un lugar donde hay tanta gente. ¿Pasa algo?
(Bueno, sí. Tenía algunos asuntos que atender en este país. En primer lugar, vine a tu encuentro para intercambiar información y para darte una breve actualización.)
—Ya veo… De acuerdo, entra. Te prepararé una taza de té ahora mismo.
El conejo fue invitado a entrar y miró la habitación de invitados con curiosidad.
(¿No hay sirvientes para una habitación tan lujosa?)
—Lo rechacé. Puedo cuidar de mí misma y, más que nada, me distraen.
(Ya veo. Más importante, ¿estuvo bien invitarme a entrar sin permiso?)
—Entra ya… Está bien. Sobre todo, tú también eres una existencia que lleva el nombre de Santo, así que creo que eres más bien bienvenido, ¿no crees?
(Mmm. La naturaleza humana es realmente fácil de entender.)
—Oh, si lo pones de esa forma, yo también soy humana.
(Una existencia que lleva el nombre de Santo ya no es un ser humano ordinario.)
—Qué terrible; suena como si fuera un monstruo…
Después de preparar té para ambos, Iris se sentó frente al conejo y preguntó de nuevo.
—¿Y bien? Viniste hasta aquí para verme, me pregunto si pasó algo.
(──El Santo del Puño ha caído ante el Maligno.)
—¡…! …Ya veo.
Iris abrió la boca en silencio y tomó un sorbo de té.
—…Pude predecirlo por la información que recibí hasta cierto punto.
(Sí. Todos sabían que él era el más incontrolable de todos los Santos. Por eso no fue demasiado sorprendente que cayera ante el Maligno. Pero usó su poder para empezar a cazar a otros Santos.)
—…Ya veo. Así que por eso perdimos el contacto con muchos de ellos.
Por un momento, una expresión triste apareció en su rostro, pero pronto dijo esto en un tono tranquilo.
—Pero incluso si el Santo del Puño ha caído ante el Maligno, todavía hay algunos Santos que podrían detener al Santo del Puño para que no se descontrole, ¿verdad? Por ejemplo, la Santa del Arco es…
(…Fue asesinada por humanos.)
—¿Qué?
Iris quedó desconcertada por las palabras del conejo.
Un Santo es una existencia que protege a los seres humanos del Maligno. Y sin embargo, fue asesinada por humanos, el objeto de su protección. Era difícil no sorprenderse.
—¿Q-qué quieres decir? Esa chica que amaba a los humanos más que a nadie fue asesinada por humanos…
(…Sí. Pero fue el Maligno quien lo hizo funcionar de esa manera. Los humanos instigados por el Maligno mataron a la Santa del Arco.)
—¿Es así? …Por eso me pareció ver muchas Bestias Malignas últimamente…
(¿Hay muchas?)
—Sí. Tenía una idea vaga sobre las Bestias Malignas por la información del Santo del Puño y la situación de los otros Santos, pero el hecho de que las Bestias Malignas hayan surgido significa que están empezando a moverse a gran escala.
(…Supongo que sí. El hecho de que las Bestias Malignas estén apareciendo por todas partes es una prueba de cuánto poder negativo se está desatando. Es solo cuestión de tiempo antes de que tengamos que movernos.)
—Entonces, ¿sabes cuántos Santos quedan?
Cuando Iris le preguntó eso, Usagi puso una expresión de dolor.
(No estoy seguro. Parece que la Santa de la Magia todavía está viva… pero los demás fueron cazados por el Santo del Puño o cayeron también ante el Maligno.)
—Como pensaba, hay otros Santos que han caído ante el Maligno…
Iris, que conocía la información pero no quería creerla, dejó escapar un suspiro de pesar. Después de hablar tanto, Iris se dio cuenta de algo.
—Ahora que lo pienso… dijiste que tenías asuntos en este país, pero ¿también fuiste invitado por el Rey de Regal? Pensé que eras un Santo al que no se le daba bien interactuar con los humanos…
(Oh, ¿eso es lo que piensas?)
El conejo sonrió ante las palabras de Iris.
(Vas a tener un combate hoy, ¿no?)
—¿Eh? ¿Pero cómo sabes eso? ¿Qué? No puede ser, ¿ese oponente eres tú?
(No. Desafortunadamente no.)
—Entonces… si no eres tú, ¿quién será? Todavía no he oído ningún detalle sobre el oponente… pero si me permites decirlo, no creo que haya nadie que pueda competir conmigo adecuadamente.
(No te preocupes. Te enfrentarás a un talento extraordinario.)
—Espera un momento. ¿Por qué hablas como si conocieras a mi oponente?
(Eso es porque tu oponente es mi discípulo.)
—¡!
Las palabras del conejo hicieron que Iris abriera los ojos de par en par.
—¿Tu discípulo, dices…? ¿Tomaste un discípulo? Me parece que eres la persona menos probable de tomar un discípulo, junto con el Santo del Puño.
Con la honesta impresión de Iris, el conejo desvió la mirada con gravedad.
(Mmm. Pensaste en mí como si fuera igual que el Santo del Puño, ¿eh? Pero… bueno, puedo entender cómo te sientes al respecto. Lo estoy entrenando porque creo que sería un excelente discípulo para mí.)
—Lo elogias tanto… Este discípulo tuyo parece ser bastante fuerte, ¿no?
(Mmm… Bueno, ya lo verás. Si no tienes cuidado, podrías llevarte una sorpresa.)
—…Ya veo. Lo tendré en cuenta.
Después de intercambiar información de esa manera, Iris, curiosa por el discípulo del conejo, se dirigió a la arena para ver la competición de lucha antes de su combate.
Parte 2
—Qué gentío increíble…
Después de que Lexia-san y Luna nos llevaran por la ciudad y disfrutáramos de varias cosas, llegamos a la arena donde se celebraría el combate. Parecía que se estaba llevando a cabo un torneo de lucha antes del evento principal, el gran combate, y decidimos verlo.
Sin embargo, en cuanto terminó el torneo, entramos en la arena por la entrada trasera en lugar de la habitual para prepararnos inmediatamente para el evento principal.
Cuando el encargado de la arena vio a Lexia-san, nos condujo a una habitación. Era una sala con una enorme puerta de madera y una decoración bastante lujosa, pero me preguntaba quién estaría dentro.
—Su Majestad los está esperando aquí.
—¿Eh?
—Muy bien.
Para mi sorpresa, parecía que el rey de Regal estaba en la habitación, y entré en pánico ante el repentino encuentro con el rey.
—¡E-esperá un minuto! ¡No llevo ninguna vestimenta formal…!
—¡No te preocupés! ¡Yuuya-sama ya es un noble aunque no lleve nada puesto!
—¿Eso se supone que es una razón?
¿Qué significa ser noble aunque no lleve nada puesto? No soy solo yo, también están Yuti, Noche y los demás conmigo.
Luna abrió la boca con cara de estupefacción, quizás intuyendo mi preocupación.
—Bueno, supongo que todo saldrá bien. Si me permitís decirlo, Yuuya se vio envuelto en sus tejemanejes. No creo que se vaya a enfadar por algo así.
—¿E-en serio?
—Sugerencia. Si se enoja contigo, simplemente vete.
—¡Eso sería aún peor!
¿Qué hago? ¡Estoy tan nervioso…!
Mientras yo entraba en pánico, el encargado que nos había hecho pasar llamó a la puerta y oí una voz desde dentro que nos autorizaba a entrar. El encargado abrió la puerta y Lexia-san entró con orgullo.
Yo también entré apresuradamente en la habitación mientras hacía una reverencia al encargado que me abría la puerta. Dentro de la sala, había dos hombres de mediana edad con aspecto de actores extranjeros y una mujer con un vestido de nuestra edad esperándonos.
Todos entramos en la habitación, pero Owen-san y los otros soldados parecían estar esperando fuera y no entraron. Bueno, supongo que como vamos a conocer al rey de otro país, deben parecer intimidantes o tener alguna otra razón que no entiendo. Aun así, Luna estaba allí, así que la escolta de Lexia-san estaba asegurada.
Entonces, un hombre con ropas excepcionalmente lujosas nos recibe con los brazos abiertos.
—¡Oh, Lexia-dono! Qué bueno verla de nuevo.
—Sí, parece que Orghis-sama no ha cambiado en nada…
Mientras yo estaba completamente apabullado por el ambiente de la sala, Lexia-san y una persona que parecía el Rey de Regal (?) iniciaron la conversación con una sonrisa. Sin embargo, aunque la conversación parecía amistosa, sentí una sensación de pavor.
Luna, como guardaespaldas de Lexia-san, estaba de pie en la retaguardia, y Noche estaba tranquilo como de costumbre. Akatsuki y Ouma-san eran los únicos que parecían aburridos y suspiraban.
Yuti miraba a su alrededor con curiosidad como si esta habitación fuera algo inusual, y yo era el único que parecía estar nervioso por la situación. Ah, qué extraño. ¿Es raro que esté tan nervioso?
Me quedé helado en el sitio, pero de repente sentí una mirada sobre mí, y cuando giré la cabeza en esa dirección, vi a la mujer del vestido mirándome fijamente.
—E-esto… ¿pasa algo?
—¿Eh? ¡N-no, no es nada!
—Y-ya veo…
Mi mente casi se quedó en blanco pensando que había hecho algo malo, pero al parecer no. Si es así, ¿por qué me estaba mirando? …Ah, probablemente sea porque no sabe quién soy, parece que esa podría ser la razón.
Cuando me convencí de ello, el hombre que conversaba con Lexia-san dirigió su atención hacia mí.
—Hablando de eso… ¿es ese caballero? Parece que tiene muchos acompañantes…
—Sí, así es. ¡Este es mi prometido, Yuuya-sama!
—¿Eh? ¿Prometido?
Era cierto que me había pedido matrimonio, pero yo me negué antes. Luna abrió la boca con cara de estupefacción.
—…Lexia. No molestés demasiado a Yuuya.
—¡Está bien! ¡Ganas cuando lo decís!
—Qué lamentable.
Lo siento, Lexia-san. Creo que Luna también tiene razón…
Incliné la cabeza y me presenté al hombre que estaba atónito por las palabras de Lexia-san.
—Soy Yuuya Tenjou.
—Presentación. Soy Yuti.
Después de mí, Yuti dijo brevemente. Pasé a presentar también a Noche y a los demás.
—Ellos son mi familia: Noche, Akatsuki y Ouma-san.
—¡Guau!
—¡Fugo!
—Mmm…
Noche ladró con interés, pero Akatsuki agitó una de sus patas con indiferencia. Ouma-san ni siquiera se movió de su posición tumbada. Antes de que pudiera apresurarme a advertir a Ouma-san y a Akatsuki, el hombre abrió la boca sorprendido.
—E-esta es… la primera vez que veo un dragón que habla el lenguaje humano… He oído los rumores, pero nunca pensé que realmente hubieras domesticado al Dragón Antiguo.
—¿Eh?
Cuando el hombre dijo la palabra «Dragón Antiguo», no pude evitar inclinar la cabeza───.
—──¿Qué decís?
—───.
Al instante siguiente, una tremenda intimidación se apoderó de la sala. Era una presión que provenía de Ouma-san y se dirigía al hombre que tenía delante.
No obstante, todos los cristales de la habitación se rompieron, e incluso las paredes se agrietaron. Q-que solo la presión pueda afectar el entorno hasta este punto…
Sin embargo, para el hombre que parecía ser el rey, el otro hombre y la mujer del vestido, que estaban siendo sometidos directamente a la presión, sus rostros estaban más que pálidos, y temblaban.
—Te lo preguntaré de nuevo. ¿Cómo me llamaste hace un momento?
—Ah, eso…
Me quedé helado de la sorpresa, sin esperar una liberación de presión tan repentina, pero me apresuré a llamar a Ouma-san.
—¡O-Ouma-san, ¡pará! ¡No podés hacer eso!
—Yuuya, ¿por qué me detenés? Me han metido en el mismo saco que a esos Dragones Antiguos. ¿Cómo puedo permitir que me insulten así?
—No, de todos modos no sé qué es este Dragón Antiguo…
—¡De ninguna manera! ¡Tenés que saber al menos eso!
Ouma-san abrió los ojos y me miró como si no pudiera creer lo que estaba diciendo. En ese momento, la presión que había dominado la habitación antes desapareció, y la gente que había sido liberada de la presión cayó de rodillas al suelo, jadeando desesperadamente por aire.
—¡Oh, perdón, lo siento mucho!
Me acerqué a ellos apresuradamente, prestándoles mi hombro y pidiéndoles que se sentaran en las sillas de la habitación. Entonces, aparentemente insatisfecho con mis palabras, Ouma-san empezó a quejarse.
—Oye, Yuuya. ¿Por qué te estás disculpando?
—No sé qué fue tan desagradable para vos, Ouma-san, pero si te sentiste insultado, entonces debe ser verdad que fue muy desagradable para vos. Pero la presión que aplicó Ouma-san fue demasiado para que una persona normal la soportara, ¿sabés? Además, todo el mundo conoce a Ouma-san por primera vez hoy, así que es natural que no sepan de vos. Por eso me disculpo con todos por no haber podido detener a Ouma-san.
—Ugugu…
Ouma gruñó ante mis palabras y volvió a tumbarse, con aspecto abatido.
Sin embargo…
—…Lo siento, entonces.
Sí, pronunció una sola palabra de disculpa. El hombre, que parecía haber recuperado por fin el aliento, abrió la boca con una mirada tensa.
—Y-yo también… lo siento mucho… parece que la historia sobre el Dragón del Génesis es cierta…
—Sí. No soy igual que esa poca cosa. Deberías ser consciente de ello.
—Eh, un Dragón Antiguo es considerado poca cosa…
El otro hombre murmuró con voz temblorosa.
No estoy seguro, pero parece que para Ouma-san, el Dragón Antiguo es débil, pero para los humanos, es una existencia tremenda. Bueno, los dragones no pueden ser considerados débiles; al contrario, Ouma-san es demasiado fuerte.
Mientras pensaba en esto, una mujer vestida de gala abrió la boca con los ojos muy abiertos.
—P-pero se suponía que el dragón legendario había sido derrotado por el Sabio en la leyenda…
—¡Layla!
El hombre la reprendió apresuradamente por su estupefacto discurso.
¿Acaba de decir Sabio?
Cuando me sorprendieron las palabras de la mujer, Ouma-san desvió la mirada con torpeza.
—…Estaba en medio de un arrebato de juventud cuando me dio una paliza y me detuvo. A partir de ese momento, me quedé callado, y probablemente por eso todo el mundo habla de que fui derrotado.
Es cierto que cuando conocí a Ouma-san, dijo algo así. Los otros hombres quedaron atónitos por la explicación de Ouma-san, pero entonces un hombre con ropas preciosas se echó a reír a carcajadas.
—¡Jajajajaja! ¡No lo sabía! Ya veo. Parece que el Sabio de la leyenda era una persona extraordinaria, ¿no?
—Mmm… así es. No creo que haya una persona mejor que él. O tal vez───.
—¿Mmm?
Por alguna razón, Ouma-san dirigió su mirada hacia mí cuando estaba a punto de decir eso. ¿Qué pasa? Luego se rio de mí y no dijo nada. ¿Qué pasa, de verdad?
Entonces el hombre de las ropas preciosas se aclaró la garganta.
—Ejem. Bueno, aún no nos hemos presentado. Soy Orghis, el Rey de Regal. El hombre de aquí es el Primer Ministro, Royle. Y esta es mi hija, Layla.
—Ah, hola…
Involuntariamente les hice una elegante reverencia a los dos y los saludé. No es bueno. ¡No estoy seguro de tener los modales o la clase suficiente!
—No, sin embargo… Yuuya-dono no parece ser de por aquí por el sonido de su nombre, pero… Yuuya-dono es todo un hombre, ¿no es así?
—¿E-en serio?
—No, no, tiene un dragón legendario con usted. Si esto no es extraordinario, ¿a quién llamaría así?
—Jaja…
¿Es ese realmente el caso? No es que Ouma-san quisiera ser domesticado por mí; es que casualmente lo domesticé…
Pensando en eso, el Rey del Reino de Regal… Orghis-sama, me lanzó una mirada penetrante.
—Si este es el caso, no hay necesidad de preocuparse cuando el Maligno ataque, ¿verdad?
—¿Eh? No, eh… no creo que Ouma-san nos vaya a ayudar a luchar contra el Maligno…
—¿Eh?
Al oír mis palabras, no solo Orghis-sama sino también Royle-san y Layla-sama se quedaron helados. Por otro lado, Lexia-san y los demás también están sorprendidos.
—¿Q-qué significa eso? En otras palabras, el dragón legendario… Ouma-sama, ¿no nos va a echar una mano?
—Eh…
Mientras Orghis-sama se estremecía con una mirada amenazadora de Ouma-san, este se rio y abrió la boca.
—Mmm. Los humanos son muy atrevidos. No me interesan los Santos ni el Maligno. Pueden ocuparse de ello ustedes mismos.
—Eso es lo que dijo…
—No puede ser…
Orghis-sama murmuró con pesar desde el fondo de su corazón y se sentó impotente.
Aunque entiendo cómo se siente, también es cierto que no tiene nada que ver con Ouma-san. Aunque parece que si quisiera, podría destruir tanto a los Santos como al Maligno, pero no es que él mismo esté siendo atacado. Y desde su punto de vista, probablemente no le interese la existencia de los propios humanos.
Si ese es el caso, la preocupación por el conflicto entre los Santos y el Maligno es completamente por conveniencia de los humanos, y sería extraño involucrar a Ouma-san en ello. Bueno, para ser sincero, me alegraría que pudiera ayudarnos, pero si no quiere, no puedo obligarlo.
Cuando Orghis-sama y los demás estaban de un humor más sombrío de lo esperado, Lexia-san finalmente no pudo contenerse y habló.
—Hace un rato que habla como si esto fuera un cuento de hadas, pero ¿a qué se refiere cuando dice que el Maligno va a atacar?
—…Ya veo. Hemos oído hablar de ello por la Santa de la Espada, así que lo sabemos hasta cierto punto, pero… Lexia-dono y los demás todavía no lo saben.
Dijo Orghis-sama en voz baja.
—El mundo está en crisis ahora mismo. También pensé que solo era en los cuentos de hadas, pero la existencia del Maligno está amenazando el mundo ahora…
—¿El Maligno?
—Sí. ¿Ha oído hablar alguna vez de los Santos y el Maligno?
—Sí, bueno…
—Yo también lo he oído en las leyendas. He oído que el Maligno, que es una colección de los aspectos negativos de la humanidad, y los Santos, que protegen a la humanidad del Maligno, han estado luchando durante mucho tiempo…
—Tiene razón. Y no son solo cuentos de hadas; son historias reales.
—No puede ser…
—Y por lo que he oído de la Santa de la Espada, parece que el Maligno está en movimiento de nuevo y está tratando de atacarnos a nosotros, los humanos.
—Afirmativo. Es cierto.
—Sí, lo es. Me desperté porque tenía hambre y también porque el olor de los Santos y del Maligno era demasiado intenso.
No solo Yuti lo dijo, sino que Ouma-san también lo confirmó y Lexia-san y los demás no tuvieron más remedio que creerlo.
Entonces, mientras Yuti lo decía con gran confianza, Orghis-sama inclinó la cabeza con asombro.
—Eh… Yuti, ¿era? Lo dijiste con bastante seguridad; ¿cuál es tu base?
—Pregunta tonta. Soy discípula de la Santa del Arco. Así que lo sé.
—¿Qué?
—Ah, yo también soy discípulo del Santo de la Patada.
—¡¿¡¿Eeeeeehhhh!?!?
Cuando les dije eso, Orghis-sama y Royle-san, y Layla-sama levantaron la voz sorprendidos.
—¿N-no solo tienes un dragón legendario contigo, sino que también eres discípulo de un Santo…?
—Q-qué persona tan extraordinaria…
—…..
Mientras todos me miraban fijamente, Lexia-san, por alguna razón, era la única que parecía estar orgullosa.
—¡Así es! ¡Yuuya-sama es increíble!
—No, ¿por qué estás tan orgullosa?
—¡Porque soy su esposa!
—¡No, no lo sos!
¡Se ha ascendido a sí misma de mi prometida a mi esposa! Solo pude asombrarme de lo flexible que era Lexia-san.
—Ya veo… Si es tan bueno, no es de extrañar que Yuuya-dono sea tan poderoso como la Santa de la Espada-dono.
—¿Verdad?
—Pero, la Santa de la Espada también es un monstruo, ¿sabes? …Bueno, Yuuya-dono es discípulo del Santo de la Patada, y creo que no necesito decirte lo poderosos que son los Santos…
—Jaja…
¡El Maestro Usagi es poderoso! Eso es porque no puedo luchar correctamente sin usar el poder del Maligno, que últimamente he podido manejar un poco.
Bueno, si uso el poder del Maligno, el estatus de Santo del Maestro Usagi se verá obligado a liberarse y duplicarse. Pero el hecho de que el poder del Maligno pueda usarse para luchar incluso contra un Santo así significa que el poder del Maligno también es así de poderoso.
Al recordar a Kuro, que ha estado durmiendo más a menudo desde el ataque del Santo del Puño, reconocí una vez más el peligro del Maligno.
—Bueno, está bien. Me hubiera gustado hablar de temas tan difíciles, pero hoy es nuestra fiesta nacional. Olvidémonos de eso y disfrutemos de hoy.
—S-sí.
—Ah, sí. Tenemos una buena vista del próximo torneo. ¿Le gustaría verlo desde aquí?
—Sí, hagámoslo.
Lexia-san asintió a la sugerencia de Orghis-sama, y decidimos observar desde este asiento especial. Esta sala está situada en lo alto de la arena y domina todo el recinto, por lo que se puede ver claramente la batalla.
Entonces, Lexia-san me tiró del brazo.
—¡Yuuya-sama, veamos juntos!
—¿Eh? Ah, sí.
Me senté junto a Lexia-san mientras me tiraba del brazo, y en el lado opuesto de Lexia-san, se sentó Layla-sama, la princesa del Reino de Regal.
—Yuuya-sama. ¿Puedo sentarme a su lado también?
—¿Eh? Sí, está bien…
Miré a mi alrededor, pero el asiento de esta sala especial seguía vacío. Al contrario, hay un asiento disponible junto al rey de este país, Orghis-sama, pero ¿está bien que Layla-sama lo vea con nosotros?
Ah, más bien, ¿porque su país es el anfitrión de este tipo de eventos es necesario entretener a la princesa de otros países como Lexia-san?
—Mumu…
Cuando las acciones de Layla-sama me convencieron, de repente oí un gemido de Lexia-san a mi lado.
—¿Mmm? ¿Qué pasa, Lexia-san?
—…No, nada.
—¿Eh…?
No parece que sea nada, pero creo que es mejor no tocar el tema…
En contraste con Lexia-san, Layla-sama sonrió y puso su mano sobre la mía.
—¡¿La-Layla-sama?!
—Ara, no tienes que llamarme con un tratamiento honorífico. Por favor, siéntete libre de llamarme solo Layla.
—N-no, eso es solo…
—¡E-es cierto! ¿Por qué demonios le tomaste la mano en medio de todo esto? ¡Yuuya-sama es mi prometido!
—Eh, eso es una pequeña tergiversación…
Lexia-san dijo eso presa del pánico por el comportamiento de Layla-sama, pero esta solo sonrió tranquilamente.
—Pero Yuuya-sama dijo que no es así. ¿No es solo un malentendido por parte de Lexia-sama?
—¡N-no, no me equivoco! ¡Es verdad! ¡Es verdad! ¡En mi mente!
—Yo no digo que sea verdad, pero…
—¡D-de todos modos! ¡Por favor, no interfiera con Yuuya-sama y conmigo!
En respuesta a las palabras de Lexia-san, la sonrisa de Layla-sama se volvió amarga.
—Dado que soy de la familia real del Reino de Regal, donde la investigación mágica es muy activa, creo que puedo darle a Yuuya-sama una explicación más detallada de la magia que se usará en el próximo torneo que nadie más, ¿no es así?
—Umm, eso es…
Lexia-san cerró la boca involuntariamente ante las palabras de Layla-sama.
Ciertamente, he oído que el Reino de Regal es una potencia mágica, y como miembro de la familia real del Reino de Regal, Layla-sama podría explicarme qué magia no conozco.
No tengo ningún problema en usar la magia gracias a los circuitos mágicos y a la teoría mágica del Sabio-san, pero no sé nada de otras magias comúnmente conocidas. Le agradecería que me lo explicara.
—Entonces, ¿puedo tomarte la palabra?
—Sí, por supuesto.
—¡Mugugu…!
Cuando le volví a preguntar a Layla-sama, ella sonrió y Lexia-san puso una expresión de pesar. Eh… lo siento por eso. Solo tenía curiosidad por la magia…
Mientras me disculpaba interiormente por la situación de Lexia-san, recordé algo.
—A propósito, ¿dónde está la Santa de la Espada?
He oído que el combate se celebrará después de este torneo, y pregunté por la Santa de la Espada, que será mi oponente. Orghis-sama, que estaba sentado a cierta distancia, sonrió.
—Oh, la Santa de la Espada-dono está esperando en la habitación de invitados hasta el combate. Antes de que comience, Yuuya-dono y la Santa de la Espada-dono serán convocados por los oficiales, así que por favor síganlos.
—Entendido.
—Umu. ──Empecemos ahora.
Dijo Orghis-sama, se levantó lentamente y se colocó en una posición donde todo el público pudiera verlo. Luego, algo que parecía un micrófono fue colocado frente a Orghis-sama. Entonces abrió la boca hacia el micrófono.
En ese momento, la voz de Orghis-sama resonó en toda la arena, y todos los espectadores emocionados se callaron para escuchar sus palabras. No sé cuál es el principio, pero debe ser una herramienta mágica con el mismo propósito que un micrófono.
Mientras me preguntaba qué tipo de magia se estaba usando, no pude evitar notar que el discurso de apertura de Orghis-sama había terminado, y la multitud se estaba emocionando. Lo siento… no lo escuché bien…
Cuando dirigí mi mirada a la arena mientras me sentía mal, vi que el primer combate estaba a punto de tener lugar, y un hombre fuerte y un hombre esbelto con túnica aparecieron en la arena.
¿Parecían dos opuestos, un mago y un guerrero quizás?
Cuando comenzó la batalla, el hombre fuerte cargó contra el hombre de la túnica con su enorme espada, blandiéndola mientras miraba. Sin embargo, el hombre de la túnica se mantuvo a distancia del ataque, cantó algo y apuntó con la palma de la mano al hombre fuerte.
Entonces, una bola de fuego salió de su palma, apuntando al hombre fuerte.
No había tenido muchas oportunidades de ver a otras personas usar magia, así que fue refrescante ver a alguien más disparar magia.
—Esa es una bola de fuego, una magia de atributo fuego. Si fueras un mago normal, necesitarías dos cantos más para lanzar un hechizo de ese poder, pero ese mago parece ser lo suficientemente hábil como para acortarlo.
—H-hou…
Layla-sama me lo explicó, pero no pude entender realmente lo increíble que era.
Por supuesto, los monstruos del Gran Nido Demoníaco usan magia, pero no cantan así. Y, como estaba escrito en el libro del Sabio-san, la gente generalmente dispara magia mientras canta.
Si sigo la explicación de Layla-sama, parece que se necesita un poco más de tiempo de canto para liberar la magia de ese poder, pero con el conocimiento del Sabio-san, no podría decirlo con seguridad.
Además, cuando miré de cerca, vi que el hombre de la túnica solo estaba usando fuego, por lo que parecía haber también un atributo vinculante. Según el libro del Sabio-san, el canto era innecesario y los atributos eran irrelevantes, pero lo esencial era la imaginación, así que supongo que esta forma de pensar del Sabio-san difería de la de otras personas.
Mientras observaba la lucha con la mente fresca, el hombre guerrero acabó ganando al arrinconar al hombre mago y apartarlo. Últimamente he estado entrenando mucho con Yuti, así que poco a poco voy ganando experiencia en la lucha contra otros. Sin embargo, todavía no es suficiente, por lo que ver a otros luchar así es una gran experiencia de aprendizaje.
No es algo que se pueda aplicar a todas las batallas en el espacio limitado de la arena, pero sigue siendo una experiencia valiosa. A medida que avanzaban los combates, el nivel de la competición aumentaba a medida que los ganadores luchaban entre sí.
El combate final fue de espadachín contra espadachín, y fue una feroz lucha de espadas. Observé la pelea de cerca y me concentré en tratar de hacer míos los movimientos. En el pasado, no era fácil observar y aprender los movimientos de los que eran más fuertes que un cierto nivel o robar sus técnicas.
Pero ahora, por alguna razón, estaba seguro de que podía dominar perfectamente los movimientos de los espadachines y magos que estaban enfrascados en feroces batallas en el torneo que tenía delante. ¿Qué es? Esta sensación…
Mientras estaba desconcertado por la sensación que nunca antes había sentido, el combate finalmente llegó a su fin. Entonces llamaron a la puerta de la habitación y entró un oficial.
—Disculpe. Vengo a invitar al oponente de la Santa de la Espada-sama…
Parte 3
—Disculpe. Vengo a invitar al oponente de la Santa de la Espada-sama…
—…
—¿Mmm? ¿Yuuya?
—¿Eh? S-sí, ¿qué pasa?
—Invitación. Yuuya, te han llamado.
—Oh, ¿ya es mi turno…?
—…¿Estás bien?
Debido a mi falta de respuesta, Yuti me miró a la cara con preocupación.
—No, estoy bien. Es solo que estaba viendo el combate de antes y me sorprendió que parecía que podía desenvolverme mejor de lo que esperaba…
—…Entiendo. ¿Son los efectos nocivos de aquella vez? ¿O un beneficio?
—¿Aquella vez?
No estoy seguro a qué se refería Yuti, pero no tengo tiempo para preguntar. En cuanto intenté seguir al encargado, Lexia-san y los demás me dieron palabras de apoyo.
—¡Si eres tú, Yuuya-sama, definitivamente puedes ganar! ¡Por favor, da lo mejor de ti!
—¡Ve y demuéstrales de lo que eres capaz!
—¡Guau!
—Fugo~.
—Mmm. ¿Un Santo, eh? En el mejor de los casos, solo podrían rascarme una pata.
No sé si Ouma-san me estaba animando, pero voy a dar lo mejor de mí para no terminar mostrando un comportamiento vergonzoso. Me decidí y seguí al encargado.
—Por favor, espere en esta sala.
Cuando entré en la sala de espera, encontré al Maestro Usagi adentro.
—¡Ah, Maestro Usagi!
(Por fin llegó el momento, ¿eh?)
Cuando el Maestro Usagi me vio, sonrió.
—Sí, bueno… o más bien, oí que te habías dirigido a ver a la Santa de la Espada, pero ¿qué estuviste haciendo allá?
(Solo intercambiamos algo de información y le conté lo bueno que eres. Eso es bueno. La Santa de la Espada luchará contra ti en serio, ¿sabes?)
—¿Por qué hiciste eso?
No estoy seguro de poder durar ni cinco segundos si la Santa de la Espada viene a por mí en serio, ¿sabés?
El Maestro Usagi me miró con severidad al verme estupefacto.
(¿De qué estás hablando? Si el oponente no va en serio, no sería un entrenamiento.)
—Eh, puede que eso sea cierto, pero…
(Y además, cuando luches, no muestres un aspecto lamentable, ¿entendido? Si pierdes, se pondrá en duda mi calidad como tu maestro.)
—¡Me estás pidiendo un imposible!
¿Acaso no es imposible para mí ganar si la Santa de la Espada va en serio? ¿Qué debería hacer?
¡N-no, esta es la forma en que el Maestro Usagi me anima! ¡Sí, debe ser eso! ¡Vamos a creerlo…!
No sé cuán en serio irá mi oponente, pero si le preguntara eso al Maestro Usagi, probablemente me diría que intentara ganar de verdad, así que me callé.
Estaba sudando sin control, y de repente me di cuenta de algo.
—P-pensándolo bien, el Maestro Usagi estuvo acá desde el principio, pero… ¿alguien te guio hasta aquí…?
(¿No? Entré por mi cuenta.)
—Hacés lo que se te da la gana, ¿no?
Tenía la sensación de que era eso, pero…
Quedé atónito por la libertad del Maestro Usagi, pero de repente decidí preguntarle sobre la extraña sensación que estaba experimentando con mis ojos.
—Eh, maestro. Desde que derroté al Santo del Puño, mi vista ha mejorado extrañamente. Quizás puedo ver movimientos más rápidos, o quizás puedo absorber las técnicas que veo…
(…¿Qué?)
El Maestro Usagi puso una expresión dudosa ante mis palabras y se puso a reflexionar.
(…¿Podría ser que… Ciertamente, en ese momento también…?)
—Eh, ¿Maestro Usagi?
Cuando intenté llamar al Maestro Usagi, que se había puesto a meditar, el encargado volvió para llamarme de nuevo.
—Disculpe. Ahora… ¿Eh, un conejo?
El encargado que entró ladeó la cabeza al ver al Maestro Usagi en la habitación, y yo me apresuré a hablar.
—¡Oh, no se preocupe por eso! De todos modos, ¿ya puedo ir?
—¿Eh? Ah, sí. Le mostraré el camino.
—Bueno, entonces, Maestro Usagi. Ya me voy.
(Sí, adelante.)
Tras ser despedido por el Maestro Usagi, me dirigí a la entrada de la arena.
Para ese momento, me había cambiado de ropa a la Serie del Demonio de la Guerra Sangriento para poder estar listo para luchar en cualquier momento y tener todo preparado. Sin embargo, me quité el casco para que se me viera la cara, ya que estaba a punto de conocer a la Santa de la Espada por primera vez.
Después de esperar un rato, oí la voz de Orghis-sama.
Parece que está dando una explicación sobre el combate… N-no puede ser. ¡Me estoy poniendo nervioso…!
Pero, por desgracia, el tiempo no me espera, y al poco tiempo, el discurso de Orghis-sama pareció terminar, y atravesé la entrada.
Entonces, me encogí ante los vítores que se alzaron de repente. ¡N-no puedo creer que la multitud sea tan enorme…!
Cuando estaba entre el público, no me importaba especialmente el número de espectadores, probablemente porque tenía la fuerte sensación de que era parte de la audiencia, pero cuando me paré frente a todos ellos, los vítores fueron tan abrumadores que casi retrocedí.
Pero no había forma de que huyera, así que apreté el estómago y conseguí mantenerme firme.
—──Así que tú eres el aprendiz de Usagi, ¿eh?
—¿Eh?
La voz de una mujer llegó a mis oídos mientras la multitud vitoreaba con fuerza. Al girar mi mirada hacia la voz, una mujer entró por la entrada del lado opuesto de la arena, con los ojos todavía cerrados.
La mujer tenía una presencia elegante que parecía fuera de lugar en la arena, y podría haberme convencido de que era una noble. Sin embargo, la espada en su cadera y la abrumadora presencia de la mujer me hicieron comprender que la mujer que tenía delante era mi oponente, la Santa de la Espada.
—Ah, ¿usted es la Santa de la Espada…?
¿¡Eeeeehhh!? ¡N-no puede ser! He oído que es la más fuerte de los Santos, así que pensé que sería más severa y temible, ¡pero no se parece en nada a lo que imaginaba!
—Sí, así es. Soy Iris, la Santa de la Espada. ¡Y tú──!
La mujer frente a mí, Iris-san, abrió lentamente los ojos y luego se quedó helada de sorpresa al ver mi cara.
—Eh… qué… ¿eh?
—E-esto… ¿qué pasa?
Cuando le pregunté por su inesperada reacción, de repente se llevó las manos a las mejillas y se agachó.
—¿Q-qué es esta sensación en mi pecho…? A-acaso… ¿esto es amor?
—E-esto…
—¿Ah? No es nada. Solo me interesan los hombres que son más fuertes que yo.
—¿Ah…? ¿E-en serio?
¿De qué demonios está hablando…?
Iris-san se aclaró la garganta mientras yo intentaba entender lo que pasaba.
—¡Ejem! ¿Y tú eres?
—Ah, soy el discípulo del Santo de la Patada, Yuuya Tenjou.
—M-mmm… Yuuya-kun, ¿cierto? …P-por cierto, ¿cuántos años tienes?
—¿Eh? Bueno, tengo dieciséis…
—¡Kuh! Hay como diez años de diferencia… ¡N-no! ¡Hoy en día no es raro que la gente tenga una diferencia de edad! ¡Es más, es algo envidiable!
No sé de qué ha estado hablando desde hace un rato. No lo sé, pero me han estado dando escalofríos…
Mientras yo temblaba involuntariamente, Iris-san, que había estado extrañamente excitada hacía un momento, de repente me lanzó una mirada penetrante.
—Bueno, pero… si no tienes la habilidad, no hay nada de qué hablar.
—…Por supuesto, lo daré todo.
Saqué mi Espada Total y la sostuve en silencio.
—Muy bien, adelante.
Al final de las palabras de Iris-san, finalmente se dio la señal para empezar el combate, y yo avancé con todas mis fuerzas y ataqué a Iris-san.
Pero…
—Nunca me alcanzarás con eso.
—¡¿!?
¡Mi ataque fue desviado con un claro sonido metálico antes de que pudiera alcanzar a Iris-san! Sin embargo, al hacerlo, noté que el brazo de Iris-san se había vuelto borroso por un momento.
—No me digas… ¿blandiste la espada en ese instante?
—Eh, puedes verlo claramente, ¿eh? Normalmente, nadie puede reconocerlo…
Viendo a Iris-san sonreír divertida, no puedo detener mi sudor frío.
No, no, ¿no es eso demasiado increíble? ¿Qué debería hacer contra una espada que fue blandida a una velocidad casi irreconocible? Además, mirando a Iris-san ahora, su espada está correctamente envainada. No es un movimiento que se pueda hacer en un instante.
Entonces, Iris-san me sonrió provocadoramente al verme atónito.
—¿Acaso vas a decir que esto es todo?
Por supuesto, no diría que esto era todo, pero sin duda fue mi mejor esfuerzo. Pero Iris-san bloqueó el ataque fácilmente. Es más, no es como si lo hubiera potenciado con alguna magia en particular.
…Ya lo sabía, pero la diferencia es tan grande que solo puedo sonreír con amargura.
Al verme así, Iris-san puso una expresión de sospecha en su rostro.
—¿Mmm? No pareces tener demasiada prisa, ¿o sí?
—No, no es eso… Tenía tanta prisa que me calmé.
—Ya veo. Entonces, ¿quieres rendirte?
—¡De ninguna manera…!
Era obvio para mí que mi poder no funcionaría. Entonces tenía que hacer lo que pudiera.
Cuando volví a correr hacia adelante, guardé mi Espada Total y saqué mi Lanza Absoluta de mi Caja de Ítems.
—¿Una lanza?
—¡Haaah!
Apuntando a Iris-san, que ladeó la cabeza, lancé la Lanza Absoluta con toda seriedad. Sin embargo, con un claro sonido metálico de nuevo, la lanza fue repelida fácilmente.
—¿Qué crees que estás haciendo…? Un ataque así──.
—Fuh.
—¿Qué…?
Inmediatamente después de lanzar la Lanza Absoluta, ya tenía una nueva arma en mi mano; era el Arco Nulo, y luego disparé varias flechas invisibles.
—¿Eh?
Iris-san no pareció entender lo que estaba haciendo por un momento, pero parece que sintió las flechas invisibles que disparé, y un sonido metálico sonó de nuevo, y todas mis flechas fueron desviadas.
—…Estoy sorprendida. Mi espada puede blandirse a una velocidad que no se puede seguir con los ojos, pero no pensé que de verdad fuera una flecha invisible──.
—¡Haaa!
—¿A-hay más?
Parecía que Iris-san estaba hablando de algo, pero para que yo pudiera luchar contra Iris-san adecuadamente, no podía darle tiempo para que me atacara; tenía que atacarla unilateralmente con un ataque de saturación, así que continué atacándola sin descanso.
Aun así, mis ataques seguían siendo manejados por su espada con una velocidad que no se podía seguir con los ojos. Entonces lancé la Lanza Absoluta a Iris-san de nuevo, que acababa de volver a mí, con una patada que me enseñó directamente el Maestro Usagi.
Iris-san abrió los ojos de par en par al ver la poderosa lanza que se coló de repente en el ininterrumpido aluvión de flechas.
—¡Espera, no puede ser!
La Lanza Absoluta, que era más potente que la que le había lanzado hacía unos instantes, no pudo ser desviada fácilmente por Iris-san. Es la primera vez que la veo tomárselo en serio con su espada desde que comenzó el combate de exhibición.
—Kuh… ¡Esto es…!
Iris-san todavía pudo bloquear la Lanza Absoluta… pero yo estaba esperando esa brecha momentánea en su defensa.
—¡Haaaaaaaaa!
—¿Eh? Espera… Ese martillo tan grande que tenés, parece algo peligroso.
Sí, me estaba preparando para atacar con mi Golpe del Mundo.
A diferencia de otras armas, esta tiene un gran margen de error, por lo que es difícil de acertar. Sin embargo, si lograba acertar, sería lo suficientemente potente como para derrotar a cualquier oponente. Después de todo, lleva una masa igual a la del mundo en el ataque.
Además, para aumentar la certeza, también despliego el Atuendo Mágico por primera vez aquí. Entonces, una luz azul pálida brotó de mi cuerpo y estalló como un relámpago.
Los ojos de Iris-san se abrieron de par en par al verme.
Parte 4
—…Y ahora qué…
Eso es lo mejor que puedo hacer.
Pero───.
—¡───!
—¿Uh?
Iris-san observó mi Golpe del Mundo con una expresión pensativa. Justo antes de que su espada chocara con mi Golpe del Mundo, guio su movimiento con la espada, como para absorber todo el impacto de la colisión. El impacto del Golpe del Mundo se fue directo a la nada.
Sin embargo, parecía que no fue fácil recibir este ataque, ni siquiera para la propia Iris-san, y no tuvo tiempo de aprovechar mi apertura tras el ataque.
—Este tipo de… ataque… no es posible…
El rostro de Iris-san se contrajo, y se quedó mirando sus manos. Cuando miré de cerca, su mano temblaba ligeramente; quizás estaba entumecida. No, no creo que sea posible recibir una masa igual a la del mundo y solo quedar con la mano entumecida.
Sin embargo, ahora que mi ataque más fuerte fue bloqueado, no creo que este movimiento vuelva a funcionar en el futuro. Aproveché una apertura porque no lo había visto antes, pero no creo que pueda hacer lo mismo la próxima vez.
Iris-san tenía una expresión seria en su rostro mientras yo sudaba frío.
—No es que me haya descuidado, pero… fue demasiado inesperado. ¿Quién eres en realidad?
—¿Quién soy? Aunque me preguntés eso…
—De acuerdo, está bien. Pero entiendes que tu ataque ya no va a funcionar, ¿verdad? …¿Qué vas a hacer al respecto?
Ahora que el Golpe del Mundo fortalecido por el Atuendo Mágico fue repelido, no hay casi nada más que pueda hacer.
Mientras yo pensaba desesperadamente, Iris-san de repente me sonrió.
—Fuh… Bueno, Yuuya-kun fue el que atacó hasta ahora, así que ahora seré yo quien ataque, ¿de acuerdo?
—¡¿!?
En ese momento, la visión dinámica y la velocidad de pensamiento mejoradas por el Atuendo Mágico lograron captar apenas el movimiento de Iris-san. Y cuando por reflejo saqué mi Espada Total y adopté una postura defensiva, sentí un tremendo impacto en mi mano.
—Ara, no pensé que fueras capaz de bloquear el primer ataque. Pero si lo recibes directamente, tus manos no podrán soportarlo, ¿sabes?
—¡Kuh!
Tal como dijo Iris-san, mi brazo estaba entumecido por el golpe que acababa de recibir. Si no puedo desviar el impacto, como lo hizo Iris-san, probablemente me maten en poco tiempo.
Sin embargo…
—Bueno, no te daré tiempo para que lo desvíes.
—¡Ugh!
Fui abrumado por el furioso ataque de espada. Logré resistir fortaleciendo mis habilidades físicas y mi vista usando el Atuendo Mágico. Aun así, si hubiera estado en mi estado normal, me habría matado con el primer golpe.
—Estoy sorprendida… también puedes detener esto. ¿Realmente eres el discípulo de Usagi?
—¡Sí, lo soy…!
—…Es un talento formidable, considerando que acabas de aprender a usar una espada. Pero, por desgracia, voy a tener que abrirme paso.
—¿Kuh?
La velocidad de ataque de Iris-san aumentó gradualmente, e incluso mi visión dinámica mejorada ya no podía seguirla.
Pero…
—¿?
Iris-san notó una sensación extraña e inclinó la cabeza. Yo también noté la incomodidad más tarde.
(¿Eh…? ¿Cómo es que no puedo seguirla con los ojos, pero puedo reaccionar…?)
Sí, Iris-san blandía su espada a una velocidad que yo no podía manejar, pero de alguna manera pude bloquear su ataque. Iris-san inclinó la cabeza y aumentó su velocidad para abrirse paso, pero mi cuerpo seguía reaccionando y deteniendo el ataque.
Al final, Iris-san puso los ojos en blanco ante esta situación.
—¡No puede ser! ¿Cómo puedes seguir reaccionando?
Me di por vencido en seguirla con los ojos y dejé que mi cuerpo reaccionara por alguna razón, pero parecía ser capaz de responder hasta el punto en que Iris-san se sorprendió. ¿Q-qué es esto?
Estaba perplejo porque yo mismo no sabía por qué mi cuerpo era capaz de reaccionar a tal grado. Era como si mi cuerpo hubiera experimentado un combate a este nivel antes…
Como pude manejar todos sus ataques, Iris-san una vez más tomó distancia.
—Hah… hah…
—…Es extraño. No estoy segura de por qué estás reaccionando cuando no puedes seguir mis movimientos… ¿Qué diablos hiciste?
—Y-yo tampoco tengo idea…
—Bueno, así que no me lo vas a decir tan fácilmente, ¿eh? Pero me pregunto si también podrás superar esto…
Cuando Iris-san dijo eso, acortó la distancia aún más rápido que en su primer ataque. Con eso, el suelo se agrietó y sacudió toda la arena.
Entonces───.
—¡[Destello de Espada]!
Seguía siendo un tajo rápido e imposible de rastrear, pero la potencia que le imprimió era diferente. Antes, se había centrado en la velocidad y la capacidad de golpear repetidamente, pero el golpe que acababa de desatar sobre mí era un golpe pesado que enfatizaba la potencia.
Aunque pudiera reaccionar como lo había hecho antes, sería mi fin si lo recibía directamente. Para superar este ataque, tengo que anular el impacto, al igual que Iris-san recibió el impacto del Golpe del Mundo antes, o seré cortado en dos.
Sin embargo, no tengo ese tipo de habilidad… Pero──.
—¡¿!?
En el momento en que recibí la espada de Iris-san con mi Espada Total, giré mi cuerpo y recibí el impacto mientras me acercaba a ella.
—¡Kuh!
Aunque Iris-san blandió su espada hacia abajo con todas sus fuerzas, no sintió el impacto mientras retiraba su espada y evitaba el ataque de mi súbito acercamiento, para luego apartarme.
—¿De verdad eres discípulo de Usagi? ¡De ninguna manera estás al nivel de un discípulo, sino de la clase Santo… no, deberías ser más que eso!
Iris-san sudaba mientras decía esto. Por alguna razón, cuando vi el ataque de Iris-san, supe instintivamente que podía desviarlo. Así, pude replicar los movimientos de Iris-san cuando ella esquivó mi ataque antes. No solo lo evadí, sino que también lancé un contraataque.
Sin embargo…
—Pensé que había salido perfecto justo ahora…
Creí que mi contraataque había sido sorprendentemente limpio, pero resultó que fue bloqueado.
Todavía no es posible ganarle al Maestro Usagi, y no es de extrañar que mi ataque tampoco funcionara contra Iris-san, que es la Santa de la Espada, pero creo que voy a perder la confianza si me bloquean tan fácilmente.
Para contrarrestar a alguien como el Maestro Usagi, necesito liberar el poder del Maligno, pero… ¿realmente está bien liberarlo ahora?
Por el momento, pude controlar el poder del Maligno por un período muy corto, pero tenía más miedo de que, al liberarlo, Iris-san me confundiera con el verdadero Maligno.
No sé cuánto le ha contado el Maestro Usagi sobre mí, pero estoy seguro de que no le ha hablado del poder del Maligno. El propio Maestro Usagi dijo que debía tener cuidado de mostrárselo a los Santos.
Llegado a este punto, tengo que vencer a Iris-san sin el poder del Maligno… Eh, es imposible, ¿no?
Cuando me quedé atónito por la situación en la que estaba atrapado, Kuro, que había estado dormido dentro de mí hasta ahora, se despertó con un gran bostezo.
—Fuwaaha… dormí bien. Y, ¿oh…? ¿Por qué estás peleando con la Santa de la Espada?
—Lo siento, Kuro. No tengo tiempo para explicártelo en detalle, así que lo haré corto y simple: ¡simplemente pasó!
—Pase lo que pase, pero estás luchando contra la Santa de la Espada… ¿No te estás pareciendo cada vez más al verdadero Maligno?
—¡Ojalá no dijeras algo tan loco!
¡Yo también quiero vivir en paz si es posible!
Pero el Maligno me atacará, así que tengo que conseguir poder para mantenerme a salvo. La situación actual también es un entrenamiento para obtener el poder de resistir al Maligno.
Iris-san, que no sabía de Kuro, ladeó la cabeza con curiosidad cuando me quejé de la aparición de Kuro después de tanto tiempo.
—¿Con quién diablos estás hablando?
—¿Eh? Ah, no, es que…
—…Bueno, da igual. Parece que te has quedado sin cartas, así que terminemos con esto ahora.
Dijo Iris-san y dirigió una tremenda presión hacia mí.
Kuh… Iris-san solía moverse en un estado en el que no estaba fortalecida por la magia, pero parecía haber fortalecido su cuerpo de alguna manera. Obviamente, la presión que sentía era más fuerte que antes.
Kuro se echó a reír mientras yo luchaba por no ser arrastrado por la presión.
—¡Jajajaja! ¡Oye, oye, estás a punto de que te peguen, ¿sabés?! ¿Qué te pasó cuando derrotaste al Santo del Puño?
—¡C-como te dije, no me acuerdo de lo que pasó en ese momento!
—Bueno, supongo que tenés razón. No estabas en tu sano juicio en ese momento, te habías transformado completamente en el Maligno mismo. Entonces, no tenés más opción que perder ahora, ¿no?
—Ugh… El Maestro Usagi definitivamente se va a enojar conmigo…
Mientras pensaba en la situación, mi rostro se puso pálido, e Iris-san preparó su espada en silencio.
—Te acabaré con un golpe de verdad, honesto y certero.
—E-entonces, estaré muerto…
—Bueno, supongo que estás muerto —dijo Kuro.
—¡No quiero morir!
Esto es como un combate de práctica, ¿no? No es como si alguien hubiera muerto o resultado gravemente herido en el torneo de lucha, ¿verdad?
Iris-san me sonrió como si estuviera disfrutando de esta batalla mientras yo temblaba aún más.
—Yo también disfruté de luchar por primera vez en mucho tiempo… Bueno, aunque me gustaría que fueras más fuerte que yo.
—¿Eh?
—¡───*[Tajo Celestial Sagrado]*!
Cuando Iris-san dio un paso adelante, se movió frente a mí en un instante. La velocidad fue tan instantánea que pensé que era realmente un movimiento instantáneo, y ni siquiera me di cuenta de que se había movido hasta que apareció frente a mí.
Y justo cuando estaba a punto de blandir su espada sobre mí, mis ojos, mejorados por mi Atuendo Mágico, notaron que algo negro se acercaba por detrás de Iris-san a una velocidad increíble.
Entonces, no solo yo, sino también Kuro pareció haberlo notado y gritó presa del pánico.
—¡Esquivalo, Yuuya!
—¿Eh?
—¿Eh?
Me di cuenta de que Iris-san no reconoció la cosa negra, así que tiré de su brazo hacia mí, la abracé y luego caímos juntos.
—¿¡Q-q-q-q-qué-quéééé!?
Al instante siguiente, el rostro de Iris-san se puso rojo y entró en pánico al ser abrazada por mí. Justo después, la cosa negra atravesó el lugar donde Iris-san y yo habíamos estado de pie un instante antes.
—¿Eh?
—E-eso estuvo cerca…
Iris-san miró atónita el suelo donde la cosa negra había perforado. Cuando el público empezó a murmurar ante el repentino ataque desde fuera de la arena, una voz llegó desde el cielo.
—───Accha, lo ha esquivado. Bueno, ¡no sería muy divertido si murieras ahora, ¿verdad?!
—¡Qué…! ¡Esa apariencia… «Shinigami»…! ¿Y por qué estás con ellos?
Los ojos de Iris-san se abrieron de par en par mientras miraba hacia el cielo. Yo también miré hacia arriba y vi a un chico, un hombre semidesnudo con una larga lanza en la espalda y un hombre de aspecto ninja con dos guadañas en la cadera, de pie allí tranquilamente.
Comentarios
Publicar un comentario