Al día siguiente.
Igual que ayer, después de pedirle a Noche que se quedara en casa, me puse el nuevo uniforme de la Academia Ousei, agarré mis cosas y salí de casa.
En realidad, como quedaba más cerca que mi secundaria anterior, podía ir a la escuela con tiempo de sobra. La verdad es que no le faltaba nada.
Eso sí, si bien me habían dado el uniforme, parece que los libros de texto y la ropa de gimnasia todavía no estaban listos, así que los tenía que ir a buscar mañana.
Hasta entonces, le pediría los libros de texto al que se sentara al lado, y la clase de gimnasia sería de espectador.
Mientras pensaba en esas cosas y caminaba hacia la escuela, empecé a ver algunos alumnos con el uniforme de la Academia Ousei.
—Che, che, mirá...
—¡¿El que fue rumor ayer?!
—¡Para un poco... no puede ser tan lindo!
—¡Increíble... de dónde salió este modelo...!
—No, yo no vi un modelo tan lindo en mi vida, ¿eh?
Mmm... parece que llamo la atención de una forma rara. ¿No me quedará bien?
Un poco preocupado, llegué a la academia y fui primero a saludar al Sr. Tsukasa a la oficina del director.
Entonces, igual que ayer, me recibió con una sonrisa amable y dulce.
—Hola, tanto tiempo. Sí, sí, te queda bien, ¿no?
—¿E-eso cree? Es que sentía que me miraban mucho, y pensé que no me quedaba bien...
—Mmm... quizás deberías empezar por tener más confianza en ti mismo, ¿eh?
—¿Eh?
—No, nada. Escucha, a partir de hoy vas a empezar a vivir en esta academia... pero como te dije ayer, los libros de texto y la ropa de gimnasia no van a estar listos hasta mañana. Disculpa.
—¡No! ¡Está bien!
—Me ayuda que digas eso. En compensación, por así decirlo, te los tendré listos mañana por la mañana.
—Sí, muchas gracias.
Una vez que terminamos la conversación necesaria, el Sr. Tsukasa y yo charlamos un poco.
Y cuando llegó la hora de ir para el aula, el Sr. Tsukasa me dijo por última vez:
—Si tienes algún problema, no dudes en decírmelo. Eso sí, puede que yo no esté en la academia, así que si pasa, dile a mi hija Kaori. Ya hablé con ella, así que está bien.
—De verdad, por todo... muchas gracias.
Lleno de gratitud, incliné la cabeza.
—No te preocupes. Anda, ve yendo. Tu nueva vida escolar te está esperando.
—¡Sí!
Hice otra reverencia y me fui para el aula donde iba a estar.
***
—――――Bueno, de nuevo, este es Tenjou Yuuya, que va a estar en esta clase. Es de ayer, pero llévense bien con él, ¿sí?
—¡Sí!
Mi clase era la misma de ayer, y Ryo y Shingo-kun me vieron y me saludaron con la mano sonriendo.
…Increíble. Pensar que hay gente que me acepta de verdad...
Estuve a punto de llorar por la diferencia de trato con antes, pero hice un saludo rápido y me senté en el mismo lugar de ayer.
Y volví a saludar a Yukine, la que estaba sentada al lado.
—Yukine, de nuevo, un gusto. Y disculpame, pero parece que no voy a tener los libros hasta mañana, ¿te molestaría prestármelos por hoy?
—...Mm, un gusto. Y sí, te presto los libros.
—¡Gracias!
De verdad, Yukine es muy buena persona. Tengo que agradecérselo alguna vez.
Mientras pensaba en eso, empecé a tomar clases en mi nueva aula.
***
—¡Increíble...!
La clase de la tarde.
Después de almorzar con Ryo y los demás, la clase siguiente era Educación Física. Y encima eran dos horas seguidas.
Después de comer te agarra un sueño raro, así que una clase de estas, de mover el cuerpo, viene bien.
Pero hoy yo no tenía la ropa de gimnasia, así que no pude participar y me quedé mirando.
Delante de mí, Ryo estaba dominando una pelota de fútbol y se pasaba a un montón de alumnos. Por cierto, Shingo-kun estaba en el mismo equipo que Ryo y se quedó parado cerca del arco. Sí, sí, lo entiendo, como yo era malo para el deporte, dan ganas de quedarse en esa posición, ¿viste?
—¡Para un poco! ¡Que alguien detenga a Ryo!
—¡Pero si ya lo estamos marcando entre tres!
—¡Si no pueden tres, vayan cinco!
Entonces cinco alumnos se le fueron encima a Ryo, pero él vio eso y sonrió con picardía.
—Eso es una mala jugada, ¿eh? ¡Tomá!
—¡¿¡¿¡Aaaaaaaaaah!?!
—No... Shingo-kun dijo que Ryo era increíble... y la verdad es que sí, sin bromas, es increíble...
—Sí, ¿viste? Los chicos que están en su equipo deben estar re tranquilos, pero los que están en contra están re desesperados.
—¿Eh?
Lo dije casi sin querer, y alguien me respondió.
Sorprendido, me giré hacia donde venía la voz y vi a una chica con cola de caballo que parecía re activa.
—Ah, ¿te sorprendí?
—Un poco... emm...?
Me di cuenta de que no recordaba su nombre, y la chica dijo, con cara de disculpa:
—Perdón, perdón, ¿no sabés mi nombre...? ¡Yo soy Kazama Kaede! ¡Un gusto, Yuuya-kun!
—Igualmente, un gusto. Kazama-san.
Cuando le respondí eso, Kaede sonrió con amargura.
—¡Podés llamarme Kaede! Yo también te llamo Yuuya-kun.
—¿E-eso crees? Está bien.
Parece que estoy re nervioso. Qué cagón, che.
Mientras yo pensaba eso, otras chicas se acercaron y empezaron a animar a los chicos.
—¡Vamos!
—¡Dale, dale!
—¡Dale, corré más!
Un poco sorprendido por esa escena, le pregunté a Kaede:
—Las chicas están en el recreo, ¿no?
—Sí. Por eso las chicas solemos venir a mirar a los chicos. ¡Los chicos tienen más impacto que nosotras!
—Ya veo...
Conforme con lo que dijo Kaede, volví a mirar la cancha, y al ver a las chicas, la moral de los chicos subió como la espuma. ¡Qué fácil de entender, che!
—¡Síiiiiii! ¡Miren, eh! ¡Mi juego de pies de lujo...!
—¡No, no, deberían mirarme a mí!
—Eso también es importante, ¿pero sabés qué? Más allá de eso...
—¡¡¡Hay que detener a Ryo sí o sí!!!
Entonces, a diferencia de antes, todos menos el arquero fueron a intentar detener a Ryo.
—¡Uf! ¿P-pero qué es esto?
—¡Danos esa pelotaaaaaaaa!
—¡No, el que la roba soy yooooooooo!
—¡Quítense! ¡Estorban!
Ante la avalancha de chicos, que venían como locos, Ryo puso cara de espanto.
—P-pero con tanta gente no puedo...
—¡¡¡Es nuestaaaaa!!!
Cuando el equipo rival, gritando, se le lanzó encima a Ryo, este finalmente sonrió.
—Che, che... ¿acaso no es un juego en equipo?
—¡¿Eh?!
Ryo le pasó la pelota que tenía a uno de sus compañeros.
—¡¡¡¡¡¡Aaaaaaaah!?!?!
—Ustedes son boludos, ¿o qué...?
Menos el arquero, todos se habían ido hacia Ryo, así que el arco rival estaba completamente vacío.
El alumno que recibió la pelota era un chico lindo de pelo rubio lacio.
—Fufufu... yo, este humilde servidor, he recibido la pelota. ¡Ya no tienen chances de ganar! ¡Contemplen, mi técnica suprema...!
Después de acomodarse el pelo, juntó una fuerza increíble y pateó la pelota.――――Hacia acá.
—¡¿Eh?!
—¡Che, boludo! ¡A dónde carajo pateás!
Ryo le gritó eso sin pensar, pero él se quedó pasmado.
Pero mientras tanto, la pelota venía hacia acá a una velocidad increíble. ¡Cuánta fuerza le habrá puesto...!
Dejando eso de lado, ante la situación repentina, las chicas que estaban cerca, incluida Kaede, no pudieron moverse, y algunas gritaron y se quedaron en el lugar encogidas.
Al ver eso, mi cuerpo se movió solo antes de que me diera cuenta.
Me paré para proteger a Kaede, que estaba en la trayectoria directa de la pelota, y le hice una volea de salto a la pelota que venía volando.
A pesar de que la pelota venía volando, mi patada le dio perfecto y se fue directo al arco que Ryo y los demás habían querido meter el gol.
Y entonces――――.
—N-no puede ser...
—Un... gol...
—¿En serio...?
La pelota, que voló a una velocidad que el arquero no pudo reaccionar, entró perfectamente en el arco.
Aterricé sin problemas y le hablé a Kaede, que estaba pasmada detrás de mí.
—¿Estás bien?
—...¿Eh? E, ah, u... ¡sí! ¡Estoy bien!
—Qué bien. Menos mal, entonces.
No, de verdad, menos mal.
Desde que fui al Otro Mundo, gracias a que mi capacidad física mejoró drásticamente, pude solucionar las cosas sin que las chicas salieran lastimadas.
Sentí alivio por eso y sonreí sin darme cuenta, y Kaede se puso colorada, pero enseguida negó con la cabeza y me preguntó algo como si se hubiera acordado de algo.
—...¡¿Ah?! Y-Yuuya-kun! ¿Qué fue ese movimiento? ¡Algo así solo lo vi en los manga!
—¿Eh? U, uumm... ¿Qué decirte...? Lo hice y me salió, nada más...
Últimamente, en el Otro Mundo estuve aprendiendo a mover el cuerpo, y ahora podía replicar los movimientos que me imaginaba. Aunque me costó bastante, ¿viste? El cuerpo se movía, pero mi mente no lo seguía.
Mientras hablábamos de eso, las otras chicas también se acercaron a agradecerme.
Entonces Ryo y el chico rubio se acercaron a nosotros.
—Disculpa, ¿estaban bien?
—Sí, Yuuya-kun nos protegió.
—Qué bueno, entonces. Y Yuuya, de verdad, fuiste increíble. Tú, ¿no podrías entrar a algún club?
—¡¿Eh?! ¡Yuuya-kun, eras del club de ir a casa!?
—B-bueno...
Hasta ahora era un gordo asqueroso y apenas podía moverme.
El chico rubio, que nos miraba en silencio mientras seguíamos hablando, hizo una profunda reverencia de disculpa (un dogeza) ahí mismo.
—¡¡¡¡¡¡Perdón, perdón, perdón!!!!!!
Por un instante me quedé mirando esa reverencia perfecta, y enseguida Kaede le habló.
—¡Está bien, está bien! ¡Como ves, no nos pasó nada!
—¡Oh...! ¡¿Me perdonas?! ¡Te serviré por el resto de mi vida...!
—Eh... eso no me gusta mucho...
—¡Rayos!
Qué chico tan gracioso, ¿no?
Nunca había visto un alumno así en mi secundaria anterior, pero parecía buena persona.
Él se levantó y también me agradeció.
—Bueno... tú me salvaste, ¿eh? Gracias.
—Sí. Bueno, qué bien que pude encargarme. La próxima ten cuidado, ¿sí?
—¡Haré lo posible!
Al decir eso, como si se hubiera acordado, se presentó.
—Ah, como seguro todavía no recuerdas mi nombre, de nuevo. Yo soy Ichinose Akira. ¡El Príncipe de la Academia Ousei soy yo...!
—Pero eso es la primera vez que lo oigo...
Ryo le replicó con una sonrisa amarga.
—Como ves, Akira tiene sus manías, pero no es mala persona. Aunque quizás te lleve un tiempo acostumbrarte a su estilo.
—¡Qué dices! Yo soy completamente normal, ¿eh? ¡Mira, como ves!
Al decir eso, se acomodó el pelo. Quizás para alguien normal parecería un gesto presumido, pero a Akira le quedaba muy bien. Increíble.
La verdad es que tiene su estilo fuerte, pero parece buena persona... De verdad, esta academia es re interesante. Impensable en mi secundaria anterior.
Lo volví a pensar.
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