—Listo, gané yo.
—¡Maldición!
Estábamos en el micro, yendo para el lugar de la salida escolar, y para pasar el rato nos pusimos a jugar.
Yo no había traído cartas ni nada, pero Akira y Rin habían preparado no solo juegos sino también golosinas, así que no me aburrí para nada.
Más bien, como yo no traje nada, me sentía re culpable, la verdad…
—¡¿Por qué?! ¡¿Por qué no puedo ganar?! ¡¿Cómo puede ser que la sota siempre me toque a mí?!
—Es que se te nota todo en la cara…
Ahora mismo estábamos jugando a las cartas, y Akira venía perdiendo una y otra vez.
—Dejando eso de lado, ¡eres increíble, Yuuya-kun! Ganar siempre primero…
—No es para tanto. Fue todo de pura casualidad.
Por alguna razón, no me tocó la sota ni una sola vez, y encima siempre sacaba la carta que necesitaba para completar un par, así que terminé en un segundo.
…Me parece que esto tiene que ver con mi stat de Suerte.
Si es así, ¿voy a poder disfrutar de estos juegos de ahora en más? Tener buena suerte se supone que es algo bueno, pero no me hace muy feliz que digamos.
Además, me siento culpable, como si estuviera haciendo trampa…
Me pregunto si de ahora en adelante todos los juegos que dependan de la suerte van a ser así.
Mientras me daba cuenta de este problema inesperado, seguimos nuestro viaje hacia la salida escolar en un ambiente de lo más tranquilo.
Sin saber lo increíblemente duro que sería.
—Qué gigante…
Nos trajeron a un lugar que parecía una posada tradicional en la cima de una montaña.
Mientras me preguntaba si acá íbamos a tener las actividades, los profesores de cada clase nos llamaron.
—¡Che, júntense acá! ¡Ahora les voy a explicar! ¡Ah, y pónganse por grupos!
Hicimos lo que nos dijo el profesor y nos sentamos por grupos. Entonces, el profesor Sawada nos miró a todos y sonrió con picardía.
—Bueno, entonces… ahora van a tener que hacer supervivencia.
—¡¿Eh?!
Todos nos quedamos de piedra con lo que dijo el profesor.
Al toque, un alumno preguntó:
—¿A-A qué se refiere con supervivencia? Hay un edificio que parece una posada, ¿no íbamos a dormir ahí…?
—Qué ingenuo. Ahora les vamos a dar dos carpas, una para los chicos y otra para las chicas, y un juego de utensilios de cocina. Con eso van a tener que arreglárselas para sobrevivir tres días y dos noches en un campamento al aire libre. En cuanto al baño, les vamos a dejar usar el de la posada, así que dense por contentos, ¿eh?
—¡¿Eeeeeeeh?!
Nadie se esperaba este giro, y todos pegamos un grito.
O sea, sí, me habían dicho que era algo parecido a un campamento, pero no me imaginé que íbamos a tener que dormir afuera… Un momento, el profesor dijo que nos iba a dar utensilios de cocina, ¿no será que…?
Parece que alguien más llegó a la misma conclusión que yo, porque de nuevo hubo una pregunta.
—¡D-Disculpe! ¿La comida, por casualidad…?
—Obviamente se la tienen que arreglar solos. Y encima, usando los hongos y las plantas que crecen por esta zona.
—¡¿Es joda?!
Naah, ¿en serio nos van a hacer hacer eso? ¿Y no es peligroso? Hongos, dijo…
—Les preparamos los ingredientes para hacer curry, pero solo lo mínimo indispensable. Si no quieren comer un curry sin nada adentro, más les vale encontrar algo ustedes mismos para darle color al plato.
—Y bueno, a esta altura me conformo con un curry sin nada…
Yo pensaba lo mismo, pero en ese momento el profesor se puso serio.
—Lamentablemente para ustedes, esto es una competencia, ¿entienden? Y es una competencia entre clases.
—¿Una… competencia entre clases?
Esto se está poniendo cada vez más grande.
—Sacando a Tenjou, el resto de la clase ya debe saberlo, pero el Festival Escolar que se hace en otoño es un evento masivo al que viene un montón de gente. Ahí, cada clase puede poner su propio puesto… y el presupuesto para esos puestos se decide en competencias como esta. O sea, si tienen un buen resultado en esta supervivencia, le van a sacar una ventaja al resto de las clases y van a poder armar algo increíble para el Festival Escolar.
Así que ese era el sistema… pero, ¿soy el único raro que piensa que suena divertido?
En mi anterior escuela no había nada ni remotamente parecido, y dudo que otras escuelas tengan este tipo de sistema.
—¡Además, de esto también dependen nuestras bonificaciones! ¡Así que dejen la vida en esto!
—¡¿Esa es la posta, no?!
Toda la clase le saltó a la yugular.
O sea, ¡¿hasta la bonificación de los profesores se decide con esto?! ¡Acá vale todo!
—P-Pero, ¿no es peligroso el tema de los hongos? Además, ¿no parece que lo único que se puede conseguir son verduras…? ¿Y cómo funciona la competencia?
—También hay un río, así que pueden pescar si quieren. Les vamos a prestar un juego completo de equipo de pesca. Y otra cosa, todo lo que junten nos lo tienen que traer sí o sí. Nosotros nos vamos a encargar de separar lo que se puede comer de lo que no, y ahí los vamos a calificar. El criterio de puntuación es simple: la clase que junte la mayor cantidad de ingredientes seguros y prepare la comida que se vea más rica, gana. Ah, y solo los vamos a calificar una vez, así que no se puede volver a buscar más cosas. Ni se les ocurra cocinar y comer algo que juntaron sin que lo hayamos revisado antes, ¿está claro? Si se mueren, no nos hacemos responsables.
Che, qué miedo…
Pero bueno, parece que la amenaza del profesor funcionó, porque se notaba en el ambiente que todos estaban decididos a mostrarle todo lo que encontraran. Además, si no lo hacíamos, no nos calificaban.
—Y bueno, si por casualidad se intoxican, la doctora Yomikawa, la enfermera, los va a tratar. …Aunque no sé si eso es algo bueno.
En el instante en que el profesor dijo eso, apareció de la nada una mujer con guardapolvo blanco que parecía un fantasma.
Tenía un pelo negro, largo y hermoso, pero tan largo que le tapaba la cara, y solo se le asomaba el ojo izquierdo entre los mechones.
—Jejeje… n-no se preocupen… s-si usan esta medicina… je, jejeje…
¡¿Cómo me voy a quedar tranquilo?!
¡Miren el color de la medicina que tiene en la mano! ¡Es violeta! ¡¿No será veneno en vez de medicina?!
No es por criticar el nombre de la gente, pero "Yomikawa" suena re de mal agüero, che.
Es la primera vez que veo a la enfermera de esta academia, pero su personalidad es demasiado explosiva.
Los otros profesores también tienen lo suyo, cada uno con su estilo… aunque bueno, la verdad es que enseñan increíble y son divertidos, así que no me quejo.
Mientras yo estaba en mi mundo, criticando todo por dentro, Kaede se me acercó temblando y me explicó.
—E-Esto… quizás no lo sepas, Yuuya-kun, pero la enfermería de la doctora Yomikawa siempre está a oscuras, y si pasas cerca siempre se escucha el grito de alguien… por eso nadie quiere acercarse y tampoco hay gente que se haga la enferma…
—Qué enfermería más original.
Naah, qué increíble.
Pero si al final eso hace que los alumnos presten atención en clase y encima tengan cuidado para no enfermarse ni lastimarse, ¿no es algo buenísimo? De los gritos no sé, pero bueno.
Parece que lo que decía Kaede era verdad, porque al mirar a mi alrededor, todos los alumnos parecían todavía más decididos que antes a mostrarle al profesor todo lo que encontraran. Y bueno, si el resultado es bueno, todo bien.
—¿Entendieron más o menos cómo es la cosa? Les vamos a dar una guía de plantas de la montaña y eso, así que esfuércense al máximo por mi bonificación. Y de paso, por el Festival Escolar.
—¡El de paso sos vos!
Y tienen razón.
Dejando de lado la bonificación del profesor, si ganamos y vamos juntando puntos o lo que sea, vamos a poder hacer algo increíble en el Festival Escolar, así que hay que darle para adelante.
Recibimos los utensilios de cocina, la carpa, la guía y las cañas de pescar del profesor y nos juntamos un segundo.
—Bueno… ¿qué hacemos?
—¡No te preocupes! ¡Si me lo dejas a mí, la pesca y la recolección serán pan comido…!
—Dejando a este idiota de lado, ¿no sería mejor que nos dividamos después de armar la carpa?
—¿Dividirnos?
Le pregunté a Rin, y ella sacó la guía y la caña de pescar.
—Yuuya y Kaede van a pescar, y mientras tanto, yo y este tonto vamos a juntar plantas. Es más eficiente, ¿no crees?
—Ah, es verdad… por mí no hay problema.
—Pescar, eh… nunca lo he hecho, no sé si podré.
—Yo tampoco tengo experiencia, pero de alguna forma nos las vamos a arreglar, ¿no? ¡Vamos a darle con todo!
—¡—¡—¡Sí!—!—!
—¿Disculpen? ¿No creen que me están tratando un poco mal? Oigan, ¿me están escuchando?
Aunque dejamos a Akira de lado, decidimos más o menos nuestro plan de acción y empezamos a armar la carpa.
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