—Emilia, completamos la misión. Esta es la prueba, confirmala, por favor.
Yo —Sildy Louve— acababa de terminar una misión con todo el grupo, incluyendo a Graid, y había venido al Gremio a reportarlo.
La misión que habíamos aceptado era el exterminio de un monstruo de Rango A, el Lobo Infernal, así que le entregué a Emilia, la recepcionista, el colmillo del monstruo como prueba.
—Sí, lo recibo… Confirmado. ¡Es increíble, Sildy! Desde que volvieron de la exploración del Gran Reino Demoníaco, Dan y Fianna ascendieron a Rango S, y ustedes a Rango A. Están haciéndose más fuertes a un ritmo constante… ¿Será que la exploración en el Gran Reino Demoníaco fue una experiencia tan buena?
—Jajaja. Bueno, sí, algo así.
…En realidad, más que la experiencia en el Gran Reino Demoníaco, creo que lo que más nos marcó fue el encuentro con aquel joven de aire misterioso: Yuuya.
Sus movimientos refinados y su fuerza abrumadora quedaron grabados a fuego en nuestra memoria, y gracias a eso todos nos esforzamos con el objetivo de alcanzar esa fuerza.
Después de recibir la recompensa, me dirigí a la taberna dentro del Gremio, donde me esperaban Graid y los demás.
—Ya recibí la recompensa.
—¡Ah, gracias! Nosotros acabamos de vender los materiales.
—Bueno, entonces a repartir como siempre.
En La Brigada de la Estrella Matutina, por lo general, dividimos en partes iguales la recompensa de la misión y el dinero de la venta de los materiales de los monstruos que cazamos, y si sobra algo, lo depositamos en el Gremio como patrimonio del grupo.
Esta es nuestra forma de hacer las cosas; no todos los grupos lo hacen igual.
Nosotros podemos usar este método porque nos conocemos desde hace mucho y confiamos el uno en el otro, pero en otros grupos, el monto puede variar según la contribución de cada uno en la misión.
Después de que cada uno recibió su parte, les conté a Graid y a los demás lo que me había dicho Emilia.
—Por cierto, Emilia nos felicitó. Dijo que nuestro grupo está creciendo a un ritmo impresionante.
—Eso es… gracias a Yuuya, ¿verdad?
—Sí. Gracias a él, tenemos un objetivo claro al que aspirar.
Fianna y Graid asintieron a las palabras de Ruruna y Dan.
Parece que pensaban lo mismo que yo.
—Habrá pasado más o menos un mes desde que conocimos a Yuuya… Pensándolo así, no fue hace tanto tiempo.
—Es verdad… Esa misión en el Gran Reino Demoníaco al final fue algo bueno. No sabemos cuándo vendrá Yuuya a esta ciudad, pero nosotros también tenemos que seguir esforzándonos para poder ir a buscarlo.
Todos asintieron a mis palabras.
Aun así… ¿qué estará haciendo él ahora?
—¡Un entrenamiento en botes cúter! ¡De esto no me avisó nadieeeee!
—¡Che, si tenés tiempo para quejarte, mové las manos! ¡¿No ves que vamos a perder contra la clase 2?!
—¡Entonces ayude usted, profe!
—¡Callate, boludo! ¡Yo soy el profesor, así que no cuenta!
—¡Qué injusto que es estooooooo!
Yo, Tenjou Yuuya, estaba con toda mi clase en un bote cúter de nueve metros, compitiendo en una carrera en el lago de la montaña, que también era propiedad de la academia.
Jamás se me cruzó por la cabeza que íbamos a tener un entrenamiento de remo.
O sea, sabía que había colegios que hacían estas cosas en sus viajes de estudio, ¡pero nunca pensé que lo harían en la Academia Ousei!
Además, igual que con la recolección de ingredientes de ayer, esta carrera también se califica por clase, y parece que afecta al presupuesto del Festival Escolar y al bono de los profesores.
Aunque todos se quejaban, remar en el bote cúter, cooperando entre todos, era bastante divertido, y cada uno se estaba esforzando al máximo.
Pero el remo de este bote es complicado; si no le agarrás la mano, el agua te lo arrastra enseguida, se pone pesadísimo y se escuchan gritos por todos lados.
—¡Akira-kun, vos podés!
—¡Sabemos que podés hacerlo, Akira-kun!
—¡Claro que sí! ¡Yo puedo…! ¡AY, QUÉ PESADOOOOOOOOO!
Sobre todo, donde estaba Akira.
En cada remo había unas tres personas, y en mi puesto estábamos remando Kaede, Yukine y yo.
—Todos dicen que pesa, pero… a nosotras no nos parece tanto, ¿no?
—…No. De hecho, va tan fluido que hasta da un poco de miedo.
Sí, en mi puesto no había ninguna dificultad.
Obvio que a veces cometíamos errores y la resistencia del agua se hacía sentir, pero con mi fuerza actual, no era ningún problema…
Incluso si lo hacía a pura fuerza, podía liberarme de la resistencia del agua sin dramas.
Aunque, bueno, en vez de hacer eso, ajustaba bien el ángulo del remo para reducir la resistencia y evitar que se pusiera pesado.
—¡Esto es gracias a vos, Yuuya-kun, no hay otra! ¡¿Cómo lo hacés?!
—Aunque me preguntes cómo lo hago… esto no pesa tanto…
—¿Que no pesa…? ¿Esto…?
Yukine miró el remo como si no pudiera creerlo y, después de pensar en algo, le susurró a Kaede al oído.
Y entonces…
—…
—…
—¿Mmm? ¡¿Por qué soltaron el remo las dos?!
Mientras remaba, tratando de mantener el ritmo del resto aunque estuviera medio en las nubes, de repente noté que Yukine y las demás a mi lado no se movían. Cuando las miré, vi que habían soltado el remo con cara de asombro.
—Yuuya-kun… no puedo creer que puedas remar solo…
—…Tenés más músculos de lo que parece.
—¡Bueno, sí, puedo remar solo, pero por favor, remen ustedes dos también!
—Okey.
—…Entendido.
Las dos respondieron dócilmente a mis palabras y volvieron a agarrar el remo.
—¡VAMOS, VAMOS, VAMOOOOOOS! ¡Bien, sigan así! ¡El bono está a la vuelta de la esquina!
—¡¿Usted no es una eminencia de la ciencia y tiene guita de sobra?!
Ante las palabras del profesor Sawada, Ryou, que estaba remando un poco más lejos, no pudo evitar gritarle.
Al final, de alguna manera logramos ganar la carrera, y así fuimos aumentando de a poco el presupuesto para el Festival Escolar.
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