Obtuve una habilidad tramposa en otro mundo, y me volví extraordinario incluso en el mundo real (Novela Web) 43

 Capítulo 43

—Che, qué lindo día, ¿no?
—Guau~
—Oinc~

Caminábamos por el sendero a paso tranquilo.
Un camino de tierra y praderas, algo que en Japón no se ve muy seguido.
A lo lejos se veía un bosque parecido al Gran Reino Demoníaco donde yo había estado, y se podía sentir la naturaleza bien de cerca.

—Un día tan lindo te tranquiliza el alma, ¿no?
—Guau~
—Oinc~
—En serio, qué bien que se siente…

Justo cuando estaba por terminar la frase, escuché de repente el sonido de una pelea.

—Che, justo cuando iba a decir qué lindo que estaba todo, me salen con esto. ¿No es mucho?
—Guau.
—Bui.

No sabía qué era lo que estaba peleando, pero que haya una batalla en medio de este día tan alegre era medio tétrico.
Usando la skill Asimilación, me dirigí hacia donde venía el ruido y vi a unos hombres con pinta de caballeros luchando para proteger un carruaje, mientras eran atacados por un grupo de personas con ropa hecha jirones.

—¡Malditos! ¡¿Acaso no saben que este carruaje pertenece a la casa Diaros?!
—¡Claro que lo sabemos! ¡Por eso mismo los estamos atacando!

Los hombres con la ropa hecha pedazos no parecían muy fuertes a simple vista, pero conté unos treinta.
En cambio, los caballeros eran solo seis, una diferencia de cinco a uno, así a ojo.
Para colmo, dos de los caballeros ya estaban heridos, y la situación se veía bastante jodida.
Mientras yo no entendía nada de lo que pasaba, de entre el grupo de los harapientos apareció un tipo con la misma armadura que los caballeros.

—Y bueno, qué lástima, ¿no, capitán?
—¡Klei…! ¡Maldito, nos traicionaste!
—No se enoje así. La casa Diaros es una de las familias nobles más importantes de este país. Y encima, tienen lazos con la familia real. Por eso mismo hay mucha gente a la que le molestan. A mí me contrataron, ¿sabe? Y me pagaron un dineral. Además, me conviene más estar de su lado pensando en el futuro. Así que, con su permiso, pero acá se van a morir, ¿sí?
—¡Maldición!

No entendía mucho, pero parece que el caballero que estaba con los andrajosos era compañero de los que defendían el carruaje y, por alguna razón, los había traicionado.
Con lo de buen humor que estaba, ¡y me vienen a arruinar el día!
Igual, se notaba a la legua que esto era un quilombo, pero tampoco podía hacerme el boludo… ¿qué hago…?
Mientras pensaba eso, Noche y Akatsuki me tiraron de la ropa.

—Guaf.
—¿Mmm? ¿Qué pasa?
—Guau. Guau, guau.
—Bui.

Parece que Noche y los demás querían encargarse.
Dejando de lado a Akatsuki, por lo que veía, Noche podía con ellos sin despeinarse.

—Bueno, ¿se los dejo a ustedes, entonces? Akatsuki, vos encargate de ayudar a los heridos.
—¡Guau!
—¡Bui!

Apenas lo dije, Noche desapareció en un instante y se lanzó sobre el grupo de los desarrapados.

—¡GRRRROOOOAR!
—¡¿Qu-qué es eso?!

Todos levantaron sus armas al mismo tiempo, pero ni uno solo pudo ver la figura de Noche, y fueron cayendo uno tras otro.
Es más, la diferencia de poder era tan abismal que los que quedaban fuera de combate perdían el conocimiento de un solo golpe.
Mientras los caballeros miraban atónitos cómo el grupo de atacantes caía desmayado, Akatsuki por fin llegó hasta ellos y activó su skill.

—Bui.
—¡¿Qu-qué es esta luz?!

Seguramente era la skill que se llamaba Santuario, porque una luz suave empezó a llenar el lugar.
Los que eran tocados por esa luz, veían cómo sus heridas se curaban poco a poco.
Era la primera vez que veía la skill Santuario, pero no solo cura en un área grande, sino que me da la sensación de que tiene algún otro efecto oculto.
Mientras los caballeros, ya curados, no salían de su asombro, Akatsuki, satisfecho con lo que había hecho, intentó irse, pero con lo lento que es, uno de los caballeros lo vio.

—¡Eh!
—¡¿Bui?!

En el momento en que pensé "¡cagamos!", Noche, que ya había neutralizado a todo el grupo de atacantes, apareció al instante al lado de Akatsuki, lo agarró suavemente con el hocico, desapareció de ahí y volvió a mi lado.

—Guaf.
—Gracias, Noche. Y Akatsuki… bueno, qué se le va a hacer.
—Bui.

Por sus estadísticas, me parece que es más rápido que los caballeros de ahí, pero como Akatsuki es tranquilo por naturaleza, no había nada que hacer.
Por lo pronto, con esto no creo que me meta en ningún quilombo. Total, a mí no me vieron… ¿o sí? Bueno, ¡qué sea lo que tenga que ser!
Satisfecho, me fui de ahí y retomé mi camino hacia la ciudad.
Después de caminar un rato, a lo lejos empecé a ver algo que parecía una ciudad.

—Uh, ¿esa será la ciudad de la que hablaban Sildy y los demás?
—Guaf.
—Bui.

Como por fin había llegado a una ciudad del Otro Mundo, apuré un poco el paso.
Entonces, vi una fila de gente delante de lo que parecía una puerta de castillo gigante, algo que en Japón no se ve muy seguido.
Supongo que estaban haciendo algún tipo de control.
Cuando fui a ponerme en la fila como todos los demás, por alguna razón, un montón de miradas se clavaron en mí.
Por un segundo pensé que estaban mirando a Noche y a Akatsuki, pero después de verlos a ellos, por alguna razón me miraban a mí con cara de sorpresa, así que el problema debía ser yo.
¿Estaré vestido raro? Tengo puesta la camisa y los pantalones que me dejó el Sabio… No tendré la bragueta abierta, ¿no?
Como sea, solo me miraban y no hacían nada, así que decidí no darles más bola.
Yo también me puse a observar a la gente de alrededor, y me sorprendí un montón al ver que algunos llegaban en carruaje.

—Wow… un carruaje. Nunca me subí a un rickshaw, pero un carruaje es algo que en la Tierra casi no se ve y menos que menos te podés subir.

Mientras seguía observando, sin ser maleducado, vi a alguien que me dejó con los ojos abiertos de la sorpresa.
¡Es que esa persona tenía orejas de algún animal en la cabeza!
¡¿Qué es eso?! ¡¿Orejas de gato?! ¡¿No, de perro?! ¡Da igual, es increíble! ¡Y si te fijás bien, hasta tiene cola!
¿Será que esto es normal en el Otro Mundo? Nadie parecía sorprendido de ver a alguien así.
Bueno, en Japón, si vas a Akihabara o por ahí, seguro que ves a alguien con orejas de gato, pero son falsas.
Todavía ni había entrado a la ciudad del Otro Mundo y mi emoción ya estaba por las nubes.
El tiempo de espera, que normalmente se me haría eterno, se me pasó volando y, finalmente, me tocó a mí.

—Bueno, el que sigue… ¡¿uh?!
—Eh, disculpe… ¿pasa algo?

Cuando me paré frente a un hombre con armadura que parecía ser el encargado, se sorprendió al verme, igual que la gente de la fila.

—No, disculpa. Es que me sorprendí un poco. Bien, ¿tienes alguna identificación?
—¿Eh?

¿Identificación…?

¡No tengoooooooooo!
¡Claro, cómo no lo pensé! ¡Para ir a otro país necesitás pasaporte! ¡Y eso que nunca salí del país!
¿Qué hago? ¿Si no tengo me arrestan? Tengo mi credencial de estudiante, pero… ¡eso no sirve de nada!
A diferencia de mi pánico total, el encargado me lo dijo con una sonrisa.

—Por tu cara, parece que no tienes. Si no tienes, no hay problema, así que quédate tranquilo.
—¿Ah, sí?
—Sí. Eso sí, vas a tener que cooperar con un pequeño control y decirnos por qué viniste a la ciudad, pero cuando termines con eso, podrás entrar.

¡Menos maaaaaal!
¡Qué susto me pegué! ¡Pensé que mi vida se terminaba acá!
Cuando me relajé de corazón, el encargado se rio de nuevo al verme.

—Tampoco tenías que ponerte tan nervioso. Bueno, primero, dime tu nombre y la razón por la que viniste a la ciudad.
—Ah, soy Tenjou Yuuya. La razón es… simplemente turismo.

Sí, turismo, no me equivoco.

—Entiendo… Por cierto, ¿esos dos son tus compañeros?
—Ah, sí. Este es Noche y este de acá es Akatsuki.
—Guaf.
—Bui.

Cuando los presenté, los dos levantaron una pata para saludar.

—Qué inteligentes que son. Bueno, no creo que haya problema para que entren a la ciudad. Bien, vamos con el control… ¿podrías tocar este cristal?

Lo que me ofreció fue un cristal redondo, como los que usan los adivinos.
No entendía muy bien, pero como era parte del control, lo toqué sin chistar.
Enseguida, el cristal se iluminó de color azul.

—Azul… parece que no cometiste ningún delito. Muy bien, tienes permiso para quedarte en la ciudad. Espero que la disfrutes.

Parece que me revisaron para ver si era un criminal.
Con ese cristal se puede saber si alguien cometió un delito… qué herramienta tan útil.
Si tuvieran esto en la Tierra, se reducirían las falsas acusaciones, ¿no?
…No, calculo que es difícil, porque no se sabe qué delito cometió.
Aun así, no dejaba de ser útil, y el Otro Mundo seguía pareciéndome increíble.
Mientras me maravillaba con eso, por fin pudimos entrar a la ciudad.

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