-... Mmm, ¿qué onda?
-Che, che, ese tipo...
-¿Será el nuevo?
-¡Uf! ¡Qué bárbaro... qué piernas largas...!
-P-pero, ¿no es demasiado fachero?
-¿Es algún modelo?
-No, pero un tipo tan súper apuesto no lo vi nunca...
Desde que salí de casa, mientras iba deprimido para la escuela, siento que me están mirando un montón, si no soy un paranoico. ¿Qué onda? ¿Tengo algo raro en la ropa?
No sé por qué, pero no tengo la perversión de que me miren de reojo y me guste, así que me siento súper incómodo.
No, antes me tiraban miradas de desprecio, así que que me miren no cambió, pero... siento que el tipo de mirada es diferente. ¿En serio, qué onda?
Además, siempre en el camino a la escuela me molestaban, y los peores días directamente me golpeaban y me pateaban, o me robaban plata, pero hoy no me molestaron así.
Sin saber por qué, al final llegué a la escuela.
En la entrada, estaba pegada la lista de clases, y había una multitud bárbara y no pude acercarme fácilmente, pero alguien se dio cuenta de mí y se sorprendió de algo, y esa sorpresa se contagió, y cuando me di cuenta, no había nadie a mi alrededor. Yo no soy Moisés, ¿viste?
Pero bueno, si la gente se va sola, tengo que aprovecharlo, así que revisé la lista y el nombre de Araki, el principal matón, estaba en mi clase.
Aunque éramos de la misma secundaria, pensé que al menos la clase cambiaría... Ay... qué bronca...
No pude quitarme el ánimo bajón, así que me fui de la entrada y me dirigí al gimnasio.
Primero íbamos a tener la ceremonia de ingreso en el gimnasio y después íbamos a ir a la nueva aula.
Al llegar al gimnasio, donde era la ceremonia de ingreso, de nuevo recibí miradas raras de la gente, pero extrañamente nadie me molestó, y pude terminar la ceremonia de ingreso sin problemas.
No, es algo normal, pero bueno.
Dejando eso de lado, después de la ceremonia de ingreso, tendríamos la explicación sobre el secundario en la nueva clase, con un descanso para el almuerzo, y después nos iríamos.
Mientras pensaba en el cronograma de hoy, a medida que me acercaba a la nueva clase, mi ánimo se deprimía cada vez más.
Haa... qué bronca...
Al entrar al aula, como era de esperar, me miraron de forma extraña, y yo, intentando no darle bola a eso, me senté en un asiento vacío.
Y justo después de sentarme en el aula nueva, Araki me habló de repente.
-Oí.
-¿Eh?! ¿Q, qué pasa?
Pregunté con miedo, y Araki me preguntó con cara de desconfianza.
-Vos, ¿quién sos? Tenés cara que no vi antes. ¿Sos nuevo?
-¿Eh? E-esto... soy Tenjou Yuuya, pero...
-.................. ¿Eh?
Araki puso una cara tan tonta como nunca antes había visto.
Pero no fue solo Araki, por alguna razón, todos los que estaban en el aula tenían la misma expresión.
-Dejá de joder con la broma. Por cómo te veo, no hay manera de que seas ese gordo de mierda. Vos sos el nuevo, ¿no?
-N-no, o sea, sí soy el gordo de mierda, pero...
-... ¡Pero pero pero pero no tiene ningún sentido!
Araki gritó.
Mi cuerpo se sobresaltó por su voz, pero no solo Araki, todos en el aula pensaban lo mismo, y todos abrieron los ojos lo más que pudieron.
-¿Eh? O sea, ¿qué onda? ¿Vos... querés decir que te operaste?
-N-no tengo plata para eso. Pero en estas vacaciones, me esforcé y adelgacé, ¿viste?
No, la verdad es que adelgacé por subir de nivel, pero si pienso en pelear con monstruos, ¿no puedo decir que me esforcé?
Mientras yo pensaba eso, de a poco, la atmósfera de Araki se puso amenazante.
-... Entiendo, entiendo. Bueno, pedazo de mierda.
Ah, le sacó el "gordo".
-A la hora del almuerzo, vení al lugar de siempre. Si no venís... ¿sabés lo que pasa, no?
-U-uhm...
...¿Eh? Qué raro...
Antes, solo con que Araki me mirara así, me daba un miedo tremendo, pero ahora solo siento confusión...
Qué onda, no siento a Araki como una amenaza para nada.
............ Ah, ¿será porque me enfrenté a cosas como un Goblin General o un Ogro Sangriento?
Ellos sí que intentaban matarme, y sobre todo, la diferencia de tamaño era abismal.
A Araki no le gustó que no mostrara la reacción de siempre, y de repente intentó pegarme un puñetazo para tirarme al piso.
-Oí, vos...!
-Bueno, vamos a empezar el HR.
Entonces, justo a tiempo, entró el nuevo profesor al aula.
Araki, por supuesto, no tenía la confianza para pegarme un puñetazo delante del profesor, así que me miró con rabia, me dijo algo y volvió a su asiento.
-Al mediodía, estate preparado.
Solo pude asentir a las palabras de Araki, y me puse deprimido al imaginar la hora del almuerzo, cuando me golpearían de nuevo.
Al mediodía, como prometí, vine detrás del gimnasio, el lugar donde siempre me daban palizas.
Al ir detrás del gimnasio, estaban reunidos los miembros que siempre me daban palizas... o sea, Araki y sus compinches.
También se habían reunido algunas chicas con pinta llamativa, para ver cómo me iban a golpear ahora.
-Llegaste.
-O-oí, ¿en serio...? ¿Ese es de verdad el gordo de mierda...?
-Es una broma, ¿no...?
-N-no, pero, si vino a este lugar, ¿será él, no?
Al parecer, todavía no se acostumbraban a mi aspecto, y los compinches de Araki susurraban algo.
-¿¡Eh?! ¿¡Che, no... no puede ser!?
-¿¡En serio cambió demasiado?!
-¡Uf... qué cara bárbara...!
Las chicas con pinta también me miraban con miradas extrañas y susurraban.
Entonces, Araki, que me había estado mirando en silencio, por fin abrió la boca.
-... Si pudiste llegar hasta acá sin que te dijera dónde era, ¿sos vos el gordo de mierda, no?
-U, uhm. Sí, pero...
-... Me da mucha bronca, en serio. No sé qué pasó en estas vacaciones, pero me da una bronca que me revuelve las tripas.
-¿Eh...?
¿Por qué? No hice nada, ¿por qué me tienen que decir eso?
-Pero si puedo destrozarte la cara, no importa.
-¡Opa! ¡Araki, esa idea está buena!
-Sí, la verdad es que tiene una cara que da mucha bronca.
Oí, ¿mi cara da tanta bronca? Me puse triste...
-Aunque cambie de aspecto, sigue siendo el gordo de mierda, un don nadie. Bueno, entonces, como siempre, te vamos a dar una paliza rapidito y te vamos a usar de saco de boxeo.
Dicho eso, Araki se acercó, sonriendo y chasqueando los dedos.
Sus compinches también se pusieron alrededor mío para rodearme.
Las chicas con pinta, para grabar lo que iba a pasar, tenían el celular preparado.
Supongo que todos los eventos anteriores también los habían grabado desde el principio.
Ah... seguro querían grabar mis desgracias así, y difundirlas por internet para divertirse.
Araki y los demás intentaban pegarme por una razón sin sentido.
En ese instante, la primera vez que sentí una emoción, yo, que hasta ahora solo me había asustado por la avalancha de violencia que caía sobre mí, sin tener tiempo para pensar.
-¿¡Por qué mierda me tienen que pegar a mí!?
Nunca tuve una relación particular con Araki y los demás, y tampoco hice nada especialmente raro en clase.
Solo estudiaba y trabajaba medio tiempo para ganarme la vida, ¿por qué esta gente se interpone en mi camino?
Ya no quiero.
Yo solo quiero vivir mi vida honestamente, cumpliendo la promesa del abuelo...
Araki, al ver que mi cara se quedaba sin expresión, seguro sintió que me había desesperado.
Inmediatamente puso una sonrisa cruel y se abalanzó sobre mí, intentando pegarme un puñetazo con fuerza.
-Bueno, primero un puñetazo... ¿gaf?
Cuando me di cuenta, yo ya había golpeado a Araki.
Araki, que recibió el puñetazo, voló girando, y todos sus dientes se le rompieron.
Se le rompió el hueso de la nariz, o eso parecía, porque la hemorragia nasal no paraba, y Araki estaba aturdido.
-¡¿E, e, eh, ah, eh?! ¡¿M, m, mis dientes!? ¡¿Mi, mi nariz?! ¡¿N, ah, uaaaaaaaaaaaaaaaaah?!
Como no lo golpeé en serio, Araki no se desmayó y, al darse cuenta de lo que le había pasado, gritó llorando.
-¡¿Mi, mis dientes! ¡Mi, mi nariz! ¡N-ah, uaaaaaaaaaaaaaaaaah!
-¡¿A, Araki?! ¡V, vos!
Los compinches también se quedaron aturdidos por el aspecto de Araki, pero al volver en sí, enseguida se abalanzaron sobre mí para pegarme.
...Qué onda, lentos y torpes.
Los ataques de los Goblin General y los demás tenían intención asesina en cada golpe, y eran afilados y hábiles.
Pero los ataques de Araki y los demás eran completamente lentos, y para ser honesto, hasta me pregunté por qué antes me dolían esos ataques.
De hecho, dejé que uno de los compinches me pegara a propósito en la boca del estómago.
Pero, como era de esperar, no me dolió para nada. Ni siquiera hice fuerza en los abdominales.
-¿Q, cómo pa...?
Antes de que terminara de hablar, le di una patada giratoria en la sien al compinche.
El que recibió la patada voló con una fuerza tremenda hacia los otros compinches, y los arrastró haciendo que salieran despedidos también.
-¿Eh? ¿A, qué?
Los pocos compinches que quedaban se quedaron congelados de nuevo al ver cómo habían caído los otros.
Esa brecha, en otro mundo, significaría la muerte.
Acá, en la Tierra, sí.
Pero yo no desaproveché esa brecha.
O mejor dicho, yo estaba enojado.
Por todas las injusticias pasadas.
Y por mí mismo, que no pude hacer nada contra esas injusticias.
Como era la primera vez que sentía esa emoción, no sabía cómo controlarla.
Así que, me dejé llevar por el impulso y golpeé a Araki y a los demás.
Me acerqué a los compinches que seguían congelados, levanté a uno de ellos con una mano y lo lancé hacia los otros compinches.
Después, cuando lo pensé con la cabeza fría, pensé "qué clase de monstruo soy yo", agarrar a un hombre, aunque no fuera adulto, tan fácil con una mano, y encima lanzarlo.
En fin, los que intentaron matonearme estaban todos hechos pedazos, arrastrándose por el suelo.
Sin embargo, mi estado de ánimo no mejoró para nada.
El enojo no se me había pasado, pero aun así, por más que golpeara a Araki y a los demás, mi estado de ánimo no mejoró.
Obligado, reprimí esa emoción y me giré hacia las chicas con pinta que estaban mirando la escena.
-¡Hic!?
Entonces, algunas de las chicas se pusieron con los ojos llorosos, y se hicieron pis encima.
Al ver esa escena, me calmé un poco y volví a mirar a Araki y a los demás, que estaban tirados en el suelo.
-¡¡Hiiiiiiiiiiiiiii!?
Entonces, algunos, incluyendo a Araki, que no se habían desmayado, tenían manchas en los pantalones y lloraban desconsoladamente.
Completamente calmado al ver esa imagen, pensé que hoy no era día para ir a la escuela, así que dejé a Araki y a los demás tirados, volví solo al aula, agarré mi mochila y me fui a casa sin avisar.
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